Gadafi acepta también suscribir el protocolo adicional del TNP Países del Golfo Pérsico exigen que Israel firme el tratado de no proliferación atómica
22 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Libia ya no quiere estar en la lista negra de George W. Bush. Por eso anunció el viernes su compromiso de acabar con todos los programas de armas de destrucción masiva y ayer remataba la jugada haciendo pública su voluntad de firmar el Protocolo Adicional del Tratado de no Proliferación de Armas Nucleares (TNP), un acuerdo que permite el acceso ilimitado y prácticamente sin previo aviso de los inspectores del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) a todas las instalaciones de tecnología nuclear. El anuncio llegaba tras dos días de negociaciones en Viena entre una delegación libia y Mohamed el Baradei, director de la OIEA, quien aseguró que la próxima semana viajará a Trípoli. «El objetivo de mi visita será comenzar un proceso profundo de verificación de las actividades nucleares presentes y pasadas de Libia. Definiremos los pasos a dar para eliminar todas las actividades relacionadas con el armamento», aseguró. Según The New York Times , durante el encuentro en Viena, los responsables libios explicaron que su país llevaba diez años intentando desarrollar uranio enriquecido, aunque aún no lo había conseguido. Según un miembro del Gobierno británico, «inspectores norteamericanos e ingleses han visitado instalaciones militares libias en octubre y diciembre y han encontrado indicios de que se estaba intentando desarrollar un programa de armas nucleares, al que se Libia se estaba acercando pero que aún no estaba listo». Aunque Libia ya había firmado el Tratado de No Proliferación, acceder a la firma del protocolo demuestra, según la prensa inglesa, que Gadafi tiene prisa por recuperar la credibilidad internacional, que había reconquistado a medias tras entregar a los sospechosos del caso Lockerbie a las autoridades internacionales hace ya cuatro años y tras reconocer hace tres meses su responsabilidad civil en aquellos atentados. No obstante, Libia había supeditado el pago de 10 millones de compensación a cada víctima del avión de Pan Am que fue destruido sobre Lockerbie en 1988 al levantamiento incondicional de las sanciones que pesaban contra ella desde 1992. Aunque la ONU y Europa habían accedido recientemente a eliminarlas, Estados Unidos se había negado a entablar relaciones con un país al que decidió aislar en 1986 por lo que en aquel momento se definió como esponsorización del terrorismo internacional, hasta que Libia no abandonara sus programas sobre armas de destrucción masiva. Cumbre en Kuwait Los dirigentes de los países del Consejo de Cooperación del Golfo aprobaron ayer en Kuwait, donde se celebra la cumbre de la organización, un pacto para combatir el terrorismo, al tiempo que rechazaron los intentos de asociar los actos terroristas con el islam o cualquier otra religión. El Consejo Supremo pidió «que no se considere al islam o a los musulmanes responsables de ataques que están lejos del espíritu de la religión islámica», afirma el comunicado final, según informó la agencia kuwaití Kuna. Los dirigentes de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Bahrein, Omán y Qatar condenaron los atentados perpetrados en Riad contra complejos residenciales -el último de ellos el pasado 8 de noviembre, en pleno Ramadán, causó la muerte a 17 personas-. Los países llamaron al fin de la ocupación israelí en los territorios palestinos y pidieron a Israel que firme el TNP y se someta a inspecciones para que toda la región de Oriente Medio esté libre de armas nucleares. El Consejo expresó su «solidaridad con el pueblo de Irak y el sufrimiento por el que está pasando» y recordó la necesidad de mantener la integridad territorial del país, «su soberanía, independencia y no interferencia en los asuntos internos de la nación». Los firmantes pidieron que la ONU «tenga un papel vital en Irak» y expresaron su satisfacción con la decisión de Estados Unidos de acordar con el Consejo de Gobierno transitorio un marco temporal para la devolución de la soberanía.