Una «islita» pone en peligro aquella idílica República que Renan veía en Francia. En Córcega, hasta los terroristas descansan si es por el bien del nacionalismo
14 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?Algún día esta islita asombrará a Europa» dijo, allá por 1762, Jean Jacques Rousseau al referirse a Córcega. No iba mal encaminado: Napoleón, nacido en la capital, Ajaccio, en 1769, estuvo a punto de cambiar la historia del continente. Sin embargo, en la actualidad, la pequeña región gala de 260.000 habitantes está más cerca de destrozar el ideal de República de los franceses que de asombrar a nadie. El Frente de Liberación Nacional de Córcega-Unión de los Combatientes (FLNC-UC) anunció ayer el inicio de una tregua, de forma unilateral y sin condiciones, con el fin de apoyar la unión de los nacionalistas. La intención última del grupo terrorista más violento de la isla (vinculado a otros como ETA o el IRA) es la de favorecer las opciones políticas de quienes buscan la independencia en las elecciones regionales del año que viene. Los violentos actúan marcados por el referéndum corso celebrado en julio, con el que se pretendía dotar de más autonomía a la zona (ganó el no, defendido por radicales de izquierdas y de derechas, con el 51% de los votos) y que supuso un duro revés para sus intenciones. Independientemente de los motivos, la tregua incondicional del FLNC supone un hito histórico en una Córcega marcada por la violencia. Tradición guerrera Desde hace siglos los corsos han sido un pueblo orgulloso e independiente que nunca aceptó de buen grado el dominio de potencias extranjeras. En el XVIII lo aprendieron los genoveses, a quienes por aquel entonces pertenecía la isla. Las luchas con los separatistas fueron tan continuas y sangrientas que acabaron por vender el territorio a Francia en 1768. A los galos tampoco les resultó fácil someter a sus habitantes, que aún pasaron por el dominio alemán, en la ocupación de 1942. Fue 33 años después, de nuevo bajo dominio francés, cuando comenzó la versión más violenta del terrorismo corso actual. En 1975 un grupo separatista ocupó unas bodegas y dos gendarmes murieron en la refriega (el episodio se conoce como el drama de Aleria). Al año siguiente se formó el FLNC. Disputas internas Sin embargo, los activistas de la isla distan mucho de parecerse a cualquier otro grupo terrorista europeo. Están divididos y las disputas internas son frecuentes. En los 90 hubo decenas de muertes en luchas entre las distintas facciones. Atentado clave A pesar de su desunión (ahora mucho más atenuada, aunque hay ramificaciones del FLNC que no se han sumado a la tregua) los rebeldes de Córcega han conseguido hacerse oír dentro y fuera del país merced a continuos atentados (este mismo verano hubo una intensa campaña). Quizá el más sonado fue el que acabó con la vida del prefecto Claude Erigna, en 1998. El presunto autor del crimen, el cabrero Yvan Colonna, no fue detenido hasta este año, justo el día antes del referéndum. Quebradero de cabeza Uno de los principales impulsores de la votación fue el ministro del interior francés, Nicolas Sarkozy, quien en más de una ocasión declaró que «el futuro de Córcega pasa por más autonomía». El político ha tenido que viajar a la isla en diez ocasiones en dos años para afrontar uno de sus principales quebraderos de cabeza. Ahora, el problema se le agrava: parece haber limado asperezas con los corsos, pero otras regiones galas reclaman una atención similar a su autonomía (Martinica y Guyana a la cabeza). La República se tambalea.