El 3 de noviembre de 1903 Panamá dejó de ser Colombia. Ayer, mandatarios de ochenta países, celebraron la independencia del fino trozo de tierra que une el norte y el sur del continente
03 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Panamá celebró ayer sus cien años como nación, con una fiesta en el sitio más apropiado para ello: la plaza de la Independencia. Allí se concentraron, a primera hora de la mañana, mandatarios de cerca de ochenta países, que compartieron los festejos con un número de ciudadanos menor al esperado. Los panameños ausentes tuvieron una buena excusa: la presidenta Mireya Moscoso decidió que las celebraciones comenzaran el domingo por la noche y pocos fueron los que consiguieron resistir en pie y repetir presencia al inicio del acto oficial (sobre las siete y media de la mañana). Entre los que llegaron después de lo previsto, aunque no debido a la resaca festiva sino a unas apretadas agendas, estuvieron el presidente de Colombia (país al que perteneció Panamá hasta su separación), Álvaro Uribe, y el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell. Los dos se sumaron horas después a la comitiva. Aún a tiempo de escuchar a Moscoso asegurar que el país «subsiste en un ambiente de comprensión y fraternidad, sin traumas ni rencores». La pacifica convivencia tan destacada por la presidenta podría ser herencia directa del modo en que Panamá alcanzo su independencia. Y es que el del país fue un nacimiento sin violencia y bastante singular. En lugar de aparecer en cigüeña, vía París, la nueva nación americana llegó gracias al tren y por mediación de Estados Unidos. El poderoso vecino del norte pretendía, a principios de 1903, impulsar la creación de un canal que uniera los océanos Atántico y Pacífico, a través del que entonces era uno de los departamentos más pobres de Colombia. Sin embargo, los gobiernos de Bogotá y Washington no llegaron a un acuerdo sobre el control del paso y eso provocó el enfado de los habitantes de Panamá que decidieron formar una junta de gobierno y proclamar su independencia. El rechazo del tren Los mandatarios colombianos quisieron reaccionar, enviando al Ejército a la zona. Sin embargo, los barcos de EE.UU. les impidieron la entrada por mar y ahí fue donde el ferrocarril jugó su papel clave. Ante la imposibilidad de desembarcar en puerto, los soldados quisieron llegar a la zona en tren, pero la compañía responsable se negó a poner los vagones a disposición de los militares. Así, el 3 de noviembre de 1903, el ombligo de América (estratégico enlace entre el norte y el sur del continente) logró su independencia sin que en la zona se escuchara un solo tiro. La independencia, sin embargo, no fue gratis y Estados Unidos decidió mantener a las tropas en el territorio (donde estableció catorce bases militares), lo que evitó que Panamá pudiera asumir el control del canal que lo atraviesa de este a oeste y desencadenó protestas que concluyeron, en 1999 con la devolución por parte de Estados Unidos del enlace interoceánico. A estos episodios reivindicativos aludió ayer el cantante panameño Rubén Blades cuando ondeó en los actos una bandera del país rasgada, en alusión a los 23 muertos registrados en los enfrentamientos de 1968, cuando un grupo de estudiantes trató de colocar la enseña de Panamá en la zona del canal. Ahora, las relaciones de la nación centroamericana con EE.UU. atraviesan por un buen momento, como indicó la presencia de Powell, con quien Moscoso habló de la posible firma de un tratado de libre comercio Además del mandatario norteamericano y de Álvaro Uribe, entre los presidentes que acudieron al acto pudo verse a Chen Sui Bian (Taiwán), Hipólito Mejía (República Dominicana), Abel Pacheco (Costa Rica), Francisco Flores (El Salvador), Ricardo Maduro (Honduras), Alfonso Portillo (Guatemala), Enrique Bolaños (Nicaragua) y Carlos Mesa (Bolivia). Junto a ellos, otras caras sin cargo político, pero sin duda más conocidas, como la del actor Sean Connery que también tuvo un hueco en el palco de honor.