En Buenos Aires se produce un secuestro cada veinte horas

Agustín Botinelli CORRESPONSAL | BUENOS AIRES

INTERNACIONAL

Los argentinos protagonizan la primera cacerolada de la era Kirchner El jefe de Gabinete del presidente asegura que muchas bandas están dirigidas por policías

31 oct 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

El elevado número de secuestros ocurridos en las últimas semanas en la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores han sacudido al Gobierno del presidente Néstor Kirchner, a punto de provocar varios enfrentamientos entre miembros de su gabinete que se acusan mutuamente de no poder controlar el delito. Según un estudio realizado por la Dirección de Estadísticas de la Procuración General de la Nación, en los primeros seis meses se denunciaron 207 casos de secuestros en la ciudad y sus alrededores, lo que representa el 95% de los 217 registrados en todo el país en ese tiempo. Estas cifras revelan que se produce un secuestro cada veinte horas y este resultado ha logrado que algunos miembros de las fuerzas de seguridad ya hablen de la «colombianización» de las calles de la capital y el cinturón urbano, en referencia a la cantidad de secuestros que se producen en ese país latinoamericano. El caso del joven Pablo Belluscio -secuestrado hace 38 días y al que sus captores han mutilado cortando su dedo índice, para después enviar un vídeo a la familia- ha sido lo que ha provocado una verdadera reacción popular, manifestada ayer con un cacerolazo y toque masivo de bocinas de automóviles por toda la ciudad. Para añadir intranquilidad a la población, Alberto Fernández, jefe de Gabinete y portavoz de Kirchner, afirmó ayer que el Gobierno «tiene conciencia de que muchos policías están involucrados en secuestros». Esto significa que las bandas de secuestradores, conducidas por policías, cuentan con infraestructura suficiente como para actuar con total impunidad. Como corolario a esta situación, el secretario de Seguridad argentino, Norberto Quantín, ha declarado que «los secuestradores ahora apuntan a cualquiera, no eligen a sus víctimas de manera especial, esto significa que somos casi cuatro millones de ciudadanos que podemos ser hechos rehenes».