Blair y Ahern no logran reactivar el proceso de paz en el Ulster

Manuel Allende CORRESPONSAL | LONDRES

INTERNACIONAL

13 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

La reunión de ayer entre los primeros ministros británico, Tony Blair, e irlandés, Bertie Ahern, finalizó sin acuerdo para devolver al Ulster la autonomía suspendida hace un año, cuando se descubrió un caso de espionaje del IRA en el Gobierno norirlandés. En Londres, la cita ha sido vista como una primera toma de contacto, tras un período de inactividad peligrosamente largo. En el 10 de Downing Street estuvieron el líder unionista, David Trimble, y el del Sinn Féin, Gerry Adams. Una vez más quedó patente que el problema para restablecer la autonomía y llamar a las urnas a los norirlandeses es la negativa de los unionistas a todo avance mientras los republicanos no acepten sin ambigüedades el cese de la actividad armada del IRA. Y como muestra, quieren ver la entrega de su arsenal de una vez por todas. Mientras, la guerra sucia en el Ulster amenaza con salpicar a Dublín si se prueba la existencia de una conspiración entre la policía de Irlanda (Garda) y el IRA para asesinar a agentes norirlandeses. Un informe independiente del juez canadiense Peter Cory, conocido ayer, recomienda a Ahern el inicio de una investigación por la muerte de dos agentes de la RUC, antigua policía norirlandesa de mayoría protestante, a manos del IRA en 1989, ante la sospecha de colaboración de la Garda y el grupo terrorista para asesinarlos. En la comunidad protestante no es nueva la sospecha de que la Garda colabora con el IRA y entorpece la labor del RUC. Escándalo «torie» En cuanto a política interior, el líder conservador, Iain Duncan-Smith, será investigado por el Parlamento por contratar durante 15 meses como asistente a su mujer a costa del erario y sin que se conozcan sus funciones. La información llegó al periodista de la BBC, Michael Crick, de manos de tories críticos con su líder. La publicó y la entregó al Parlamento. Contratar a una esposa no está contra las normas éticas, pero lo estaría si Elizabeth Duncan-Smith recibió parte de la subvención concedida a su marido para mantener la oficina del dirigente de la oposición y no hizo tareas que justifiquen su empleo.