«Il Cavaliere» cabalga de nuevo

Félix Soria REDACCIÓN

INTERNACIONAL

Crónica | Berlusconi loa la benevolencia del Duce El presidente de turno de la Unión Europea ha ninguneado a los jueces, menospreciado a los musulmanes, insultado a los periodistas y ahora se ofende si alguien denosta a Mussolini

13 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Parece mentira pero es verdad. La Europa comunitaria, cuyo modelo social y económico y tolerancia política y cultural son utilizados como ejemplo, está presidida por un multimillonario que minimiza los horrores del fascismo. Silvio Berslusconi, actual presidente de turno de la Unión Europea (UE), se ha sentido ofendido por quienes han comparado -salvando las distancias- a Sadam Huseín con Benito Mussolini, que fue el principal aliado de Hitler en los años 40 del siglo pasado. Por lo que Il Cavaliere, sin dudarlo ni un segundo, ha defendido la figura del histórico dictador italiano alegando que el Duce «jamás mató a nadie» y que, como mucho, se limitó a «enviar de vacaciones» a sus opositores políticos, bien expatriándolos o bien confinándolos. Las declaraciones de Berlusconi, cuya fortuna personal está cifrada en 13.000 millones de euros (Forbes dixit ), ha desencadenado una inevitable aunque retórica cascada de críticas. Las condenas son inevitables porque el osado multimillonario ha metido el dedo en una llaga, la de las barbaries totalitarias, sean de uno u otro signo, que sigue abierta en la memoria de Europa. Sin embargo, los rechazos que han suscitado las palabras del trasalpino también son retóricos en la medida que denotan sorpresa, como si ésta fuera la primera ocasión en la que Berlusconi exacerba su legítimo patriotismo derechista hasta convertirlo en nazionalismo. ¿Antecedentes? Son abundantes. En junio del 2001, por ejemplo, durante la primera cumbre europea a la que asistía como flamante primer ministro, celebrada en Gotemburgo, Berlusconi declaró que «Europa debe ser liberada de los comunistas, como ya lo ha sido Italia», en alusión a su triunfo electoral sobre la izquierda italiana. En septiembre del mismo año, en otro cónclave comunitario, éste en Bruselas, afirmó sin ambages que «nuestra civilización es superior al islam». En los primeros días del pasado mes de junio, durante su presentación como presidente de turno de la UE, Berlusconi respondió a las críticas de un europarlamentario alemán espetando a su señoría que le propondría para interpretar a un guardia nazi en una película sobre los campos de concentración hitlerianos. Días después, el responsable italiano de Turismo tildó de «maleducados y bárbaros» a los turistas alemanes que disfrutan del estío en la costa trasalpina y Berlusconi, lejos de desautorizar y cesar al ofensor, sonrió y se fue por la tangente. Il Cavaliere ha calificado de «bellacos» a los jueces, por investigar su posible implicación en distintos escándalos financieros y mediáticos. Y de los periodistas ha dicho que son «rencorosos y me envidian». ¿Es, pues, una sorpresa que defienda al Duce? Lo sorprendente es que alguien se sorprenda.