Viajeros rojos, verdes o naranjas

Bárbara Celis D'Amico CORRESPONSAL | NUEVA YORK

INTERNACIONAL

Crónica | Última medida de control aéreo de Bush El Gobierno norteamericano clasificará por colores a los pasajeros que vuelen dentro, hacia o sobre Estados Unidos, según su nivel de peligrosidad

10 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Detenciones secretas e indefinidas, registros de «terroristas potenciales» en función de su nacionalidad, deportaciones... Esa ha sido la pauta en EE.UU. tras el 11-S. Y por si esto no bastara, el Gobierno de George W. Bush impondrá el próximo año un código de colores que medirá la peligrosidad de los pasajeros que vuelen dentro, desde y hacia Estados Unidos. Todo en pro de la seguridad de la nación, según la Transportation Security Administration o, como muchos críticos afirman, en contra de las libertades más básicas de los ciudadanos. Según adelantó ayer el diario The Washington Post , el nuevo sistema, que ya ha sido probado en secreto por algunas aerolíneas, impondrá colores a los viajeros en función de su pasado criminal o político, de su lugar de origen o destino y de la fecha de compra del billete. Estos datos se contrastarán con las informaciones que las agencias de publicidad suelen tener sobre los ciudadanos, para certificar que el viajero es quien dice ser. Así, un sistema computerizado definirá el nivel de peligrosidad de los pasajeros, asignando un código verde a la inmensa mayoría, según un funcionario cercano al proyecto. Aproximadamente un 8% serán clasificados en «naranja», lo cual supondrá que sus equipajes serán inspeccionados concienzudamente e incluso serán obligados a responder a diferentes preguntas. Entre un 1% y un 2% serán «códigos rojos», por lo que en lugar de subirse a uno de los 26.000 vuelos diarios estadounidenses irán directos a la comisaría y podrán incluso ser arrestados. Nadie será informado del código que se le asigne y mucho menos del porqué. «El sistema va estar repleto de errores. Se producirán muchos arrestos injustos. Retrasos. Mucha gente perderá la opción de viajar en avión», afirmaba ayer indignado Barry Steinhardt, director de la American Civil Liberties Union. Hace apenas unos meses se prohibió abordar un avión a dos activistas políticos de organizaciones que se oponían a la guerra de Irak. El caso fue sin duda un preámbulo de lo que podría empezar a ocurrir cuando el próximo verano se ponga en marcha el denominado Computer Assisted Passenger Pre-screening Sistem.