Comienza la batalla electoral

Bárbara Celis D'Amico CORRESPONSAL EN NUEVA YORK

INTERNACIONAL

GEMMA SANZ

Un debate protagonizado por Irak y el mal estado de la economía abre la lucha de los aspirantes demócratas a convertirse en el 44 presidente norteamericano

05 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Fue el primer debate bilingüe de la historia política estadounidense. Y el primer enfrentamiento oficial entre ocho de los nueve candidatos presidenciales del Partido Demócrata. El cara a cara de los aspirantes a competir directamente con George W. Bush en las elecciones presidenciales del 2004, tuvo al actual inquilino de la Casa Blanca como diana de todas las críticas, que se centraron tanto en su actuación en Irak como en su mala gestión de la economía. El debate se celebró en Alburquerque, en el estado de Nuevo México, donde la población hispana constituye el 42% del total. De ahí que los moderadores realizaran sus preguntas en español y que los candidatos salpicaran sus discursos de frases en esa lengua, aunque el que se mostró más cómodo en el segundo idioma más hablado del país -el voto de los 32 millones de hispanos será decisivo- fue Howard Dean, sorpresa del año y ex gobernador de Vermont, firme opositor a la guerra de Irak que, pese a ser casi un desconocido, ha conseguido recaudar más fondos que los otros candidatos y ahora es el favorito de todas las encuestas. Su máximo contrincante es John Kerry, considerado como el líder indiscutible para la nominación antes de la aparición de Dean. Pero ayer, frente a las cámaras, esa rivalidad apenas se percibió ya que no se dirigieron la palabra en ningún momento del debate. Los ocho candidatos, -el reverendo Al Sharpton no pudo asistir- prefirieron no arriesgar y atacar a los no presentes, es decir a Bush. «Este presidente es un triste fracaso en política internacional» aseguró Richard Gephart. «Nuestros soldados están en una galería de tiro y la culpa es de un presidente que atacó Irak sin tener un plan», dijo el senador John Edwards, que sin embargo, sí votó a favor de la invasión, al igual que Lieberman, Kerry y Gephardt. Qué hacer en el país árabe se ha convertido en uno de los grandes temas de estas primarias. Mientras Bob Graham criticó el gasto desmedido del Gobierno, Joe Lieberman pedía el envío de más soldados y Dennis Kucinich solicitaba su vuelta a casa. Todos atacaron a Bush por la pérdida de tres millones de puestos de trabajo y plantearon sus propuestas. Dean pidió no llevar el trabajo «a países de mano de obra barata donde no se cumple con los derechos humanos» y Moseley planteó la necesidad de invertir en infaestructuras para crear nuevos empleos.