Pizzas mortales en Estados Unidos

Bárbara Celis D'Amico CORRESPONSAL EN NUEVA YORK

INTERNACIONAL

CBS

La policía investiga dos extrañas muertes en Pensilvania: un presunto atracador que pereció al estallar la bomba que llevaba adosada a su pecho, y su amigo

02 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Fue un grito desesperado: «¡No me queda más tiempo!, ¡No estoy mintiendo!, ¿Por qué no hay nadie quitándome esto de encima?». «Esto» era una bomba atada vorazmente a su cuello, la misma que provocó su muerte minutos más tarde ante la perplejidad de la policía. Brian Wells, un repartidor de pizzas de 46 años, dejaba tras de sí la estela de un misterio que comenzó el pasado jueves cuando se dirigió hacía una remota dirección en Erie, Pensilvania, a entregar una pizza y una hora más tarde se presentaba en el banco local anunciando ser una bomba humana dispuesta a atracar la oficina. Tras hacerse con el dinero del PNC Bank, Wells abandonó la sucursal pero fue arrestado poco después. Mientras la policía le esposaba, el repartidor de pizzas explicó que llevaba una bomba atada al cuello que explotaría en breve. «Era un mecanismo único y sofisticado pero de producción casera que le unía a la bomba a través de cuatro cerraduras», explicó ayer a la cadena ABC el agente del FBI Bob Rudge. Sin embargo, la policía no se atrevió a quitárselo. «No es una operación tan simple como la de cortar tres cables de colores como muestran las películas» dijo Rudge. Por eso se llamó a los especialistas en explosivos, que llegaron fatalmente tarde. Antes de morir, Wells aseguró que la idea de atracar el banco no había sido suya y que la bomba atada a su cuerpo era la prueba de ello. Para la policía el caso es un completo misterio al que el pasado domingo hubo que añadir una nueva muerte: la de un compañero de trabajo de la víctima, Robert Pinetti, que apareció sin vida en su casa tras haber ingerido una mezcla de metadona y valium, según la primera autopsia. El FBI aún no se ha atrevido a conectar ambas defunciones y ayer mostró públicamente las fotos del aparato que ataba a Wells a la bomba, reconstruido para conseguir más pistas que ayuden a resolver este extraño caso.