El primer ministro británico, Tony Blair, y su ministro de Defensa, Geoff Hoon, declararán la próxima semana en la investigación sobre la muerte del científico David Kelly, según anunció ayer el juez encargado del proceso, James Hutton. Blair, que ha visto cómo el caso Kelly ha sumido a su Gobierno en la peor crisis desde su llegada al poder en 1997, comparecerá el jueves, día 28, ante el magistrado en el Tribunal Superior de Londres. Por su parte, Hoon, para cuyo ministerio trabajaba Kelly como asesor y experto en armas iraquíes, testificará un día antes, el miércoles. El científico, que supuestamente se suicidó el pasado 17 de julio, fue la fuente de la noticia del periodista de la cadena pública BBC, Andrew Gilligan, que acusó al Gobierno británico de exagerar pruebas para justificar la guerra en Irak. La investigación para aclarar las circunstancias sobre la muerte del doctor Kelly, que durará todavía varios meses, ha causado un gran revuelo entre la clase política británica y ha sumido al Ejecutivo laborista en una grave crisis de credibilidad. Ayer un sondeo de opinión publicado por el diario The Guardian indicaba que sólo el seis por ciento de los británicos confían más en su Gobierno que en la cadena BBC. Por otra parte, el diplomático David Broucher, que también ha sido llamado a declarar en el proceso, aseguró que, en febrero, el propio Kelly le dijo que si el Reino Unido invadía Irak, probablemente le encontrarían «muerto entre los bosques». Asimismo, el científico explicó al diplomático que había asegurado a funcionarios iraquíes que si cooperaban con los inspectores de la ONU no tendrían que sufrir una invasión. Entonces, Broucher confesó no haber dado importancia a los comentarios de Kelly.