Diecisiete personas murieron al explotar un camión bomba junto a la sede de Naciones Unidas en Bagdad Un capitán de la Armada, asesor del embajador español, resultó herido
20 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Dicen que la calma precede a la tempestad y desde luego aquí, en Bagdad, resulta cierto. Varios días sin ataques fatales terminaron ayer cuando la ciudad tembló, literalmente, a las cuatro y media de la tarde. La explosión fue descomunal. Un camión bomba impactó contra la sede de la ONU, ubicada en el hotel Canal, y arrancó de cuajo la fachada. Diversos testigos indicaron que podría tratarse de un atentado suicida. «Vi el camión de una empresa de cemento, de color amarillo, chocar contra el muro que rodea el hotel y explotar», declaró Fayez Sarhan, un empleado de Naciones Unidas presente en el lugar. Al cierre de esta crónica, los servicios de rescate habían sacado de entre los escombros a 17 personas. Entre los cadáveres estaba Sergio Vieira de Mello, el enviado especial de Naciones Unidas para Irak y alto comisionado para los Derechos Humanos. El camión estalló bajo la ventana de Vieira de Mello. El administrador civil de la ONU en Irak, Paul Bremer, admitió que el diplomático brasileño pudo ser el objetivo del atentado. El secretario general de la ONU, Kofi Annan, confirmó el fallecimiento de su colaborador, después de que De Mello dejase de dar señales de vida. Antes de perder contacto telefónico, De Mello, de 55 años, dijo que «una viga de hierro había caído sobre las piernas y le impedía moverse», relató uno de sus consejeros, Ghassan Salamé. En el edificio afectado tienen su oficina el embajador español Manuel Benzo y su segundo, el capitán de la Armada Manuel Martín-Oar, natural de Madrid, quien resultó herido en un brazo y fue trasladado al hospital norteamericano de Bagdad. Grupo del Kurdistán El atentado no ha sido reivindicado, pero responsables estadounidenses apuntan a una implicación del grupo islamista Ansar al Islam, con base en el Kurdistán iraquí. Kofi Annan calificó la acción de «violencia asesina y sin provocación» y el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, tildó a los responsables de «enemigos del mundo civilizado», desde su rancho de Crawford (Texas), en donde se encuentra de vacaciones. Nadie entiende muy bien cómo Naciones Unidas se convirtió en objetivo de un ataque de estas proporciones con lo que implica de sofisticación y premeditación. En principio la ONU se ha mantenido al margen de la crisis iraquí, primero en la guerra y después en la posguerra y en la reconstrucción. Lo cierto es que la organización ha puesto en marcha su plan de evacuación para todo el personal que no resulte imprescindible y se plantea abandonar por completo este Irak caótico y violento. Bagdad se resistía ayer noche a entregarse al silencio del toque de queda, que comienza a las once. Ráfagas de disparos rompían la noche. Algunos lejanos. Otros, más cercanos a este hotel Palestina de tan triste recuerdo para los gallegos.