China no puede con dos sistemas

Eduardo Juste PEKÍN

INTERNACIONAL

KIN CHEUNG

Análisis | Crisis de gobierno en Hong Kong La dimisión de los principales ministros de Hong Kong y las manifestaciones contra la ley antisubversión han provocado la mayor crisis desde que la isla dejó de ser británica.

19 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

La grave crisis de gobierno en la Región Administrativa Especial de Hong Kong ha activado las alarmas en China, donde se comienza a cuestionar la teoría de «un país, dos sistemas» creada por el fallecido dirigente comunista Deng Xiaoping. La dimisión de los ministros hongkoneses de Seguridad y de Finanzas, Anthony Leung y Regina Ip, y las manifestaciones de medio millón de ciudadanos pidiendo la renuncia del actual jefe del Ejecutivo, Tung Che-hwa, han provocado inquietud y preocupación en Pekín, aunque oficialmente se intente minimizar la situación. El portavoz de Exteriores chino, Kong Quan, aseguró que en los seis años transcurridos desde el retorno de Hong Kong a China «se ha comprobado que la isla está prosperando». «El Gobierno central continuará adoptando el principio de 'un país, dos sistemas'», añadió. China quiere aplicar ese mismo principio en Taiwan, si se produjera una hipotética reunificación. El «un país, dos sistemas», adoptado en Hong Kong desde 1997 y en Macao desde 1999, implica un alto nivel de autonomía para las dos regiones, que conservan los sistemas de gobierno anteriores y las fronteras, por lo que los ciudadanos chinos no pueden acceder libremente a ninguno de esos dos enclaves. En contrapartida, China mantiene destacamentos del Ejército de Liberación Popular en los dos territorios y coloca a sus protegidos al frente de los ejecutivos: el de Hong Kong, Tung Chee-hwa, es un hombre de negocios de Shangai y miembro del Partido Comunista (PCCh). El estatuto se renegociará dentro de 50 años, lo que podría suponer en el futuro una completa integración de Hong Kong y Macao en el gigante asiático. Recorte de libertades El sistema, elogiado continuamente por la propaganda china, mostró sus primeras grietas el pasado 1 de julio, cuando medio millón de ciudadanos protestaron contra el recorte de libertades que, a su juicio, supone la futura ley antisubversión. Los manifestantes acusaban a Tung de plegarse a los intereses del Gobierno de Pekín. La ley, aplicada a los crímenes «contra la patria china», podría suponer, entre otras cosas, el fin de la prensa independiente, ya que muchos diarios críticos con Pekín - encabezados por el South China Morning Post - podrían ser acusados de traición a la nación. La inquietud en China se hace patente por el hecho de que la prensa del país, fuertemente controlada por el Ejecutivo comunista, no dedicó ni una sola línea a las masivas protestas, y sólo publicó una pequeña nota sobre la dimisión de los dos ministros hongkoneses. En medio de esta crisis, hoy inicia una visita oficial a China el primer ministro británico, Tony Blair. Será difícil que el Gobierno del Reino Unido, que controló la colonia durante 99 años, no intente tomar cartas en el asunto. El fin de la crisis y de los recelos de la población de Hong Kong hacia China podría encontrarse en la implantación de un sistema democrático en el territorio. El cuerpo legislativo de China, la Asamblea Nacional Popular, decidirá en el futuro si autoriza para el 2007 elecciones por sufragio universal en Hong Kong, las primeras que tendría el territorio en su historia.