Entre los 660 detenidos en Guantánamo hay «unos seis menores de edad» según confirmó el coronel Barry Johnson. «Fueron forzados por los señores de la guerra a convertirse en soldados» dijo. Hace meses que Amnistía Internacional solicita que los presos de la guerra de Afganistán sean o bien liberados o bien acusados y juzgados. Estados Unidos les impide acceder a un juez o un abogado puesto que no les considera prisioneros de guerra por no pertenecer a un ejército nacional, les define como «luchadores enemigos» y los mantiene en un limbo legal desde su detención en noviembre del 2001. Pero la existencia de menores entre ellos agrava la situación, que ya había sido denunciada por el ministro de Exteriores canadiense, quien acusó a Estados Unidos de mantener detenido en Guantánamo a Omar Khad, un canadiense de 16 años capturado en Afganistán en julio del pasado año. Según Johnson, los jóvenes reciben clases básicas de escritura y matemáticas y hacen ejercicio regularmente: «Nos estamos esforzando por asegurar que su vida emocional y física sea sana». Sin embargo, según Amnistía, es «muy preocupante» que estos menores hayan sido sometidos a interrogatorios y no se les permita ver a sus familias, abogados o incluso acceder a un juez. Según reconoció Estados Unidos hace unas semanas, al menos un tercio de los detenidos en Guantánamo no debería estar allí. Pero la dudosa justificación para su detención la dio Rumsfeld hace más de un año: «Muchos no están presos por lo que han hecho sino por lo que podrían hacer».