El administrador civil de Irak nombrado por EE.?UU. reconoce que reconstruir el país «llevará su tiempo» Cinco mil chiíes fuerzan la liberación de un religioso que había sido detenido.
21 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Estados Unidos se comprometió ayer a construir un nuevo Irak a partir de las cenizas de la guerra, pero al mismo tiempo tendrá que hacer frente a las crecientes tensiones étnicas que se registran en el norte del país y a las protestas antiestadounidenses. El general retirado Jay Garner, designado por Estados Unidos administrador civil para Irak, llegó ayer a Bagdad con el propósito de iniciar la costosa tarea de reconstruir el país, tras la devastación causada por la guerra para derrocar a Sadam Huseín. Garner llegó desde Kuwait para evaluar las necesidades de una capital destrozada, mientras aumentaba la presión de los países vecinos y de Europa para que Washington permita que las Naciones Unidas participen en la reconstrucción del país. Pero mientras visitaba un hospital y una planta de energía, unos cinco mil musulmanes chiíes protagonizaron una protesta antiestadounidense y acusaron a las tropas norteamericanas de arrestar a uno de sus líderes, Mohamed al Fartusi. Finalmente, y ante la presión creciente de los manifestantes, Al Fartusi fue liberado. «Exigimos el fin de este juego miserable», advirtieron los bagdadíes. Garner comenzó su gira de cuatro días con una visita al hospital Yarmuk, el más grande de Bagdad. Según indicó, su prioridad será restaurar los servicios básicos «lo más pronto posible». A la pregunta de cuál era su principal reto, reconoció que «todo es un reto». Garner destacó que su misión es terminar su trabajo y marcharse de Irak lo antes posible. «Lo que necesitamos hacer a partir de hoy es dar origen a un nuevo sistema en Irak y esto llevará su tiempo». En los próximos días, se celebrará una conferencia en la que participarán cerca de mil figuras activas en la política iraquí, de diferentes organizaciones y partidos del país. En dicho encuentro, se discutirá sobre la vida constitucional basada en la separación de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.