El Séptimo de Caballería, punta de lanza de la Tercera División Mecanizada, está a 250 kilómetros de la capital Centenares de soldados iraquíes se rinden a las tropas británicas y estadounidenses.
23 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.La invasión de Irak parece ir viento en popa y a toda vela para estadounidenses y británicos. En el sur, según fuentes militares, han cubierto una tercera parte del recorrido hacia Bagdad. Los marines americanos y las ratas del desierto británicas lograron ayer controlar Basora, punto clave en el desarrollo de la guerra, mientras el Séptimo de Caballería proseguía su avance a través del desierto y se encontraba a 250 kilómetros de la capital, tras librar combates con varias bolsas de resistencia. Un día después de tomar el puerto de Um Qasr, la conquista del sureste de Irak estaba ya casi asegurada. Las tropas angloamericanas cercaron ayer Basora y tomaron Nasiriya, enclave próximo que bordea el río Éufrates y es crucial para la marcha hacia Bagdad. La batalla de Nasiriya La batalla de Nasiriya duró poco, ya que la división iraquí encargada de defender la ciudad se rindió poco después de la llegada de las tropas invasoras. Tras tomar el aeropuerto de Basora que, las tropas decidieron no entrar en esa ciudad y cercarla para presionar a los iraquíes a rendirse y evitar una guerra en sus calles. Desde Qatar, el hombre que dirige la operación Libertad Iraquí, el general Tommy Franks, confirmó ese extremo. Sus tropas controlan Basora, pero no tienen intención de entrar en ella para no «provocar enfrentamientos». Mientras, desde Londres, el ministro de Defensa británico, Geoffrey Hoon, informó que «efectivamente nuestras tropas están cerca de la ciudad, y aunque soldados regulares del Ejército iraquí han desertado, aún siguen estando presentes un número importante de miembros de los servicios de seguridad de Sadam que mantienen la resistencia», según informa el corresponsal de La Voz, Manuel Allende.La rendición de la 51 División, con su general, encargada de de la defensa de Basora, constituyó un severo golpe para el dispositivo militar iraquí. Sin embargo, Bagdad sigue negando la rendición. También facilitó la captura del campo petrolífero de Rumeila, donde solamente nueve de los 400 pozos han sido incendiados. Según el general Franks, «entre 1.000 y 2.000 soldados iraquíes» se han rendido y son ahora prisioneros de los invasores, mientras otros miles dejaron sus armas y se fueron a sus casas. Pero, en las imágenes de televisión sólo se han podido contar un centenar.Mientras tanto, en el camino hacia Bagdad, el Séptimo de Caballería, punta de lanza de la Tercera División Mecanizada de EE. UU ha logrado un éxito al capturar los puentes sobre el Eúfrates cerca de Nasiriya, muy importantes porque controlan la autopista Bagdad-Basora, el principal eje de comunicación por tierra de Irak. Tras reconocer focos de resistencia, ayer se confirmó la toma de Um Qasr y la península de al Faw.