Los electores de Liechtenstein decidieron ayer en referéndum, por amplia mayoría del 64,3%, según los resultados oficiales, una reforma de la Constitución que otorga poderes ampliados a su príncipe Hans Adam II. Así, podrá destituir al Gobierno, bloquear las leyes del Parlamento y nombrar a los jueces, aunque el pueblo podrá abolir la monarquía por referéndum. El soberano había amenazado con exiliarse a Viena si no se le concedían plenos poderes. El proyecto de reforma del príncipe recibió el respaldo del 64,3% de los votos de los cerca de 17.800 electores de este pequeño estado. Ninguna de las once comunidades del Principado ha rechazado el proyecto. Al mismo tiempo, una propuesta de compromiso «por la paz constitucional», sometida también ayer a voto, sólo consiguió el 16,5% de los votos, mientras que la participación fue del 87,7%. «Príncipe de desfile» La actual constitución, que data de 1921, sólo concede al príncipe poderes limitados y el título de jefe del Estado. Hans Adam se había declarado harto de ser «un príncipe de desfile». Sus adversarios habían recordado el espectro de una monarquía absoluta autocrática y habían denunciado el «chantaje ejercido por el soberano con su amenaza de exilio». Por su parte, los defensores del príncipe habían hablado del impacto negativo que tendría un exilio o una crisis política en el mercado financiero de Vaduz. De hecho, en Liechtenstein hay registradas más firmas extranjeras que ciudadanos (22.000 habitantes) y existen una treintena de bancos en la calle principal de su capital de sólo 5.000 habitantes. Hans Adam II, de 58 años, accedió al trono en 1989 tras la muerte le su padre Franz Josef, que reinó durante 51 años y facilitó la modernización de este pequeño estado europeo.