El FBI rescata a una adolescente secuestrada hace 9 meses en su casa
INTERNACIONAL
La menor estaba en un coche con un extraño predicador a tan sólo 25 kilómetros de su casa El 98% de las 300 desapariciones que cada año se registran en EE.UU. no se resuelven
13 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.El caso de Elizabeth Smart, la adolescente de 15 años secuestrada en su casa a punta de pistola y liberada nueve meses después, puede considerarse un auténtico milagro. Con el paso del tiempo y la conclusión trágica de dos casos similares, sus padres casi habían perdido las esperanzas de encontrar viva a su hija. Pero el miércoles ocurrió el milagro y Elizabeth fue liberada a tan sólo 25 kilómetros de su domicilio familiar en Salt Lake City (Utah). Unos viandantes informaron a la policía de que habían visto a Brian David Mitchell, que se hacía llamar Emmanuel, considerado el principal sospechoso del secuestro. Los agentes localizaron el coche donde iba Mitchell, acompañado de Wanda Barzee, y, para su sorpresa, la propia Elizabeth se encontraba a bordo. Mitchell y Barzee fueron detenidos y están siendo interrogados, lo que previsiblemente despejará las numerosas interrogantes del caso. Mitchell, un vagabundo y predicador que acostumbraba a vestir con sábanas y sombreros de flores, había realizado algunos trabajos en casa de la familia Smart, y la policía había divulgado su retrato. El FBI ignora cuál fue el motivo del secuestro. Los investigadores creen que la adolescente estuvo en San Diego (California) y Atlanta (Georgia) antes de volver a Utah. Elizabeth tenía 14 años cuando, en la noche del 5 de junio, fue secuestrada, en presencia de su hermana Katherine de 9 años, por un hombre que le apuntó con una pistola. Katherine fue la que identificó a Brian porque había realizado algunos trabajos en el domicilio de los Smart. A su desaparición le siguieron la de la niña de 7 años Danielle van Dam, de San Diego, también secuestrada en su casa, y la de la pequeña de 5 años Samantha Rummion, de Los Ángeles. Ambas aparecieron muertas y, aunque según los expertos se trataba de casos aislados, el recordatorio constante en los medios de comunicación de la suerte de las pequeñas contribuyó a crear una ola de pánico entre muchos padres estadounidenses. La suerte de Elizabeth ha sido, afortunadamente, bien diferente a la del 98% de los 300 niños que desaparecen anualmente en Estados Unidos.