Veinte millones de argentinos son pobres y diez no tienen para comer

Agustín B. Fernández CORRESPONSAL | BUENOS AIRES

INTERNACIONAL

La situación es más desesperada entre la población infantil y en la periferia de Buenos Aires En un solo año, seis millones de habitantes han pasado a engrosar las filas de la miseria

31 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Mientras el presidente Eduardo Duhalde mantenía una conversación telefónica con su homólogo estadounidense, George Bush, quien le expresó su respaldo por los esfuerzos que realiza en el plano de su «recuperación económica», el Instituto Nacional de Estadística y Censo (Indec) mostraba la cruda realidad de las cifras de la pobreza. El Indec precisó que la pobreza en octubre alcanzó al 57,5% de la población, superando el índice del 53 % de mayo. También dio cuenta de un incremento de la indigencia, que pasó del 24,8% de la población en mayo, al 27,5% en octubre. El primer dato es un récord absoluto: casi 20 millones de argentinos viven en condición de pobreza. De este total, unos siete millones son niños menores de 14 años. El estudio revela que en los barrios de la periferia de la ciudad de Buenos Aires 85 de cada 100 niños son pobres y casi el 40% de esos niños es indigente, es decir, ni siquiera alcanza a ser pobre. La anterior medición, en mayo, había arrojado en todo el país un total del 24,8% de indigencia que ahora subió al 27,5%, lo que significa que 9. 411.000 argentinos ni siquiera tienen para comer a diario normalmente. En la capital Cada punto de aumento en la cesta básica familiar supone 75.000 nuevos pobres y en el año 2002, esa cesta aumentó 80 puntos, lo que resulta que en sólo un año seis millones de argentinos pasaron a ser pobres. El bolsón de pobreza y desempleo más importante está ubicado a pocos kilómetros de la capital, en el segundo cinturón periférico de la provincia de Buenos Aires. Allí se llega al 75% de pobreza en ayuntamientos como Moreno, Malvinas Argentinas y San Fernando. La gran paradoja es que hay argentinos que aún trabajando han pasado a ser pobres y los que ya no tienen trabajo han descendido a la categoría de indigentes. Otra paradoja es que mientras se publicaban estos números de espanto, el Ministerio de Economía celebraba el superávit de la balanza comercial en diciembre, de 16.350 millones de euros.