Las medallas de la vergüenza

Agustín B. Fernández CORRESPONSAL | BUENOS AIRES

INTERNACIONAL

Coincidiendo con la muerte de otro menor en Tucumán, que eleva ya a 19 las víctimas de la desnutrición, los legisladores decidieron condecorarse por su labor en la provincia.

09 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

En el mismo territorio donde los niños se mueren de hambre, donde hay más de dieciocho mil menores desnutridos, donde los políticos han robado el dinero destinado a los comedores infantiles y se han repartido como animales carroñeros las ayudas de organizaciones civiles, allí, en la provincia argentina de Tucumán, los legisladores han decidido condecorarse por su labor parlamentaria. Son los mismos que están cuestionados por haber recibido sobornos del gobernador Julio Miranda para modificar la Constitución de la provincia y así poder permitir su reelección. Estos patriotas han ordenado la confección de unas 50 medallas para quienes fueron legisladores desde 1999 hasta hoy. La entrega de las condecoraciones (con el nombre y la fecha de mandato grabados) está prevista en el reglamento interno de la Legislatura. Aunque no trascendió cuánto saldrá la impresión de las 50 medallas, en el mercado local una pieza revestida en oro macizo de 24 kilates cuesta alrededor de 300 dólares. Si bien el costo será cubierto con un remanente del presupuesto general de la Legislatura, luego lo gastado será descontado en dos partes de las dietas de cada parlamentario. De todos modos siempre es dinero de los ciudadanos. Algunos, tocados por el propio peso de sus conciencias han optado por no aceptar la llamada «distinción de la vergüenza». El primero en renunciar a recibir la condecoración fue el ex radical Gumersindo Parajón, para quien las medallas son una vergüenza cuando los tucumanos «no tienen ni para comer y sus hijos se mueren». Joana, la víctima 19 La desnutrición se cobró el miércoles en Tucumán otra pequeña vida. Joana González, de 3 años, murió el miércoles en la chabola que habitaba junto con sus padres y sus nueve hermanos en la localidad de Río Seco. De esta manera, Joana se transformó oficialmente en la víctima número 19 de una crisis social que no da respiro. Según los vecinos, la niña venía padeciendo desde principios del 2002 una desnutrición crónica por la que debió ser internada en el Hospital de Concepción. El doctor Jorge Dip Coronel advirtió que la Justicia debe intervenir de una vez por todas para proteger la salud de los otros hermanos de Joana. Mientras, ayer llegó la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI), entre cuyo integrantes está el español Ernesto Ramírez. El equipo estará entre dos y tres días en Buenos Aires, y el objetivo es discutir con el Gobierno de Duhalde un memorándum de entendimiento, es decir las bases para firmar un acuerdo con el FMI.