El Ejército turco, considerado guardián del laicismo en Turquía, ha enviado un claro mensaje a los islamistas vencedores de los comicios legislativos del 3 de noviembre al advertirles de que luchará con todos los medios para hacer frente a cualquier forma de integrismo. El comandante en jefe del Ejército turco, Hilmi Ozkok, afirmó que el poder militar «abortará cualquier intento de promover el integrismo, en cualquiera de sus formas, a lo largo del país». Las palabras de Ozkok suponen un giro respecto a lo que expresó el pasado martes en Washington, cuando dijo que el Ejército turco no interviene en política y respeta la decisión «claramente expresada por el pueblo en las elecciones». La tensión entre el Ejército y los grupos islámicos no es nueva en Turquía, pero parece haber cobrado fuerza tras el triunfo electoral?del Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), de tendencia islámica moderada. Institución democrática Su líder, Recep Tayyip Erdogan, se ha apresurado a tratar de evitar un posible enfrentamiento y ha enviado un mensaje conciliador a los militares. Erdogan insistió en que el PJD no es una formación religiosa sino una «institución democrática islámica», similar a los partidos demócrata-cristianos de Occidente. En los 15 meses de existencia del PJD, «hemos sido claros en nuestras posturas, por lo que deberíamos ser juzgados de acuerdo a ellas», agregó. El PJD surgió en 1999 de las cenizas del Partido de la Virtud, declarado ilegal por el Tribunal Constitucional por convertirse en un centro de actividades opuesto al régimen laico. En los últimos cuarenta años, el Ejército turco ha intervenido tres veces «en defensa del laicismo». La más reciente, en 1997, cuando forzó la renuncia del entonces primer ministro Necmetin Erbakan, de tendencia islamista y próximo a las tesis que defiende Erdogan. Este último no podrá hacerse cargo del próximo Gobierno al estar inhabilitado tras haber sido acusado de incitar «al odio religioso».