El republicano visitará 16 estados antes de los comicios del martes Jeb, el hermano del presidente, alardea de sus conexiones familiares para retener Florida
01 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.La plana mayor de la Casa Blanca, con el presidente George W. Bush a la cabeza, intensifica el fin de semana su campaña por el interior del país, para fortalecer las posibilidades de los candidatos republicanos al Congreso en las elecciones del martes próximo. Al presidente Bush, que inició el lunes una gira por 16 estados del país, se han sumado el vicepresidente, Dick Cheney, y la primera dama, Laura Bush, quienes visitarán Minnesota y Dakota del Sur, considerados junto con Florida y Pensilvania, los estados más importantes en estas elecciones. En los comicios se renovará totalmente la Cámara de Representantes, un tercio del Senado y se designarán 36 nuevos gobernadores. Además de establecer cuál es la popularidad del presidente que llegó a la Casa Blanca tras una controvertida elección en la que no logró la mayoría del voto, los comicios determinarán si su partido podrá asumir el control del Congreso. Conseguir la victoria el martes se ha hecho más urgente, como resultado del conflicto con Irak y la situación económica, asuntos en los que ha enfrentado una enconada oposición demócrata. El presidente estuvo el jueves en Dakota del Sur, Indiana y Virginia Occidental, y ayer visitó Pensilvania, Nueva Hampshire y Kentucky. Hoy su programa incluye actos en Tennessee, Georgia y Florida, el estado donde su hermano, el gobernador Jeb Bush, ve amenazada la reelección ante la creciente popularidad de su rival demócrata, Bill McBride. El domingo, Bush se desplazará a Illinois, Minnesota e Iowa, para terminar el lunes con visitas relámpago a Misuri, Arkansas y Tejas. Lucha en Florida «Tengo una buena relación con Washington y no me avergüenzo de ello», ha proclamado el gobernador de Florida Jeb Bush a los cuatro vientos. «Quiero a mi hermano y él me quiere a mi. Vaya sorpresa». Parece una disculpa pero en realidad es un arma electoral. Durante la campaña para su reelección Jeb Bush ha alimentado la idea generalizada de que sus conexiones familiares con la Casa Blanca serán beneficiosas para el soleado estado. El problema es que los habitantes del estado se han tomado muy a pecho las conexiones familiares del gobernador, y ahora le pasan factura por las actuaciones del gobierno. El estallido de ira ciudadana se ha producido a raíz de la polémica detención de 235 haitianos por parte de las autoridades federales de inmigración. El gobernador se había visto acosado por enfurecidos manifestantes que le aguardaban en cada parada electoral para gritarle: «Llama a tu hermano». La controversia de esa operación migratoria es la mayor esperanza de su oponente demócrata, Bill McBride.