La grave crisis económica empuja a Lula al poder y le crea el mayor reto

La Voz

INTERNACIONAL

Empresarios gallegos en Brasil creen que la recesión es la peor de los últimos cincuenta años El riesgo de la mayor suspensión de pagos de la historia planea sobre el país

23 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

«Nos 50 anos que levo en Brasil, nunca vira unha crise como esta. A xente non gasta, non ten cartos e cada vez sae menos da casa», afirma Pedro González, un empresario gallego afincado en Río de Janeiro. Vinculado a la hostelería y al turismo en general, este colectivo sufre directamente el constante deterioro de la economía brasileña. Y hay indicadores que refuerzan esa tesis, como el dato difundido ayer del desempleo en São Paulo. Ese estado, el pulmón industrial de Brasil, tiene un paro del 9,2%, el mayor desde que existen estadísticas. Hace un año era del 6%. «No es para tanto. No estamos mucho peor que antes. Yo, en mi negocio, estoy como siempre, mal», afirma Claudio mientras conduce su taxi, lleno de pegatinas de Lula da Silva. Para Claudio hay una conspiración internacional contra la llegada a la presidencia, por primera vez, de un «filho do povo», de un hombre de extracción humilde. Esa operación conspirativa se hace patente, según los defensores de esta hipótesis, en la evolución de la moneda brasileña, el real, frente al dólar. La divisa del país de la samba valía en enero 43 centavos de dólar. Hoy representa solo 25, con una caída de en torno al 50%, brutal aunque no tanto como la argentina, de alrededor del 75%. Las directrices de bancos norteamericanos como Merrill Lynch para evitar riesgos en un Brasil gobernado por el Partido dos Trabalhadores, ha desencadenado una fuga masiva de divisas, que puso contra las cuerdas y obligó en verano al Fondo Monetario Internacional a realizar una ayuda de emergencia. A pesar de esos compromisos, a sólo cuatro días de las elecciones, vuelven a circular las especulaciones sobre la posibilidad de que el nuevo presidente deje de pagar la deuda externa. Sería la mayor suspensión de pagos internacional de la historia, más que la de Argentina, por valor de casi 250.000 millones de dólares. Lula se ha comprometido a no hacerlo, pero puede no quedarle otro remedio. Y es que la devaluación encarece cada vez más la devolución de los préstamos, que se dispararon durante el mandato del actual presidente, Fernando Henrique Cardoso. La receta de Lula La economía está en crisis, pero destruida, recalcan siempre los brasileños, orgullosos de su potencial industrial. Aquí reside la gran diferencia con Argentina, un país desindustrializado en los años 90 durante la orgía neoliberal de Menem. «Tenemos que pasar de la especulación a la producción». Esa es la receta de Lula en su programa nacionalista pactado con empresarios como José Alencar, su candidato a la vicepresidencia. Para poner al país otra vez a producir resulta imprescindible rebajar los tipos de interés. El dinero cuesta en Brasil cuatro o cinco veces más que en España, situación que estrangula la creación de empleo. Tanto el oficialista José Serra como Lula utilizan la creación de puestos de trabajo como gran reclamo electoral. Serra promete ocho millones por diez de su oponente. Pero por ahora prima el miedo a perder el empleo. Por ejemplo, Patricia, una joven oficinista de Río, tiene pánico al paro y cree que sólo Lula puede darle la vuelta al ciclo infernal. Los salarios son miserables, pero perderlos supone el fin en un país sin redes de protección.