Exige al Sinn Féin que demuestre su talante democrático La marcha unionista provocaría la caída de las instituciones puestas en marcha por el plan de paz
21 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.El proceso irlandés de paz entró ayer en su fase final. Y esa certeza llegó, no de manos de los gobiernos de Londres y Dublín -que lo iniciaron en 1994-, ni de los líderes nacionalistas John Hume y Gerry Adams -que crearon su embrión-, sino del partido que fue arrastrado hacia un proceso en el que inicialmente no creyó y en el que acabó participando con su alma dividida: el Partido Unionista del Ulster (UUP). Los ministros del UUP, con David Trimble a la cabeza, anunciaron ayer que abandonarán el Gobierno del Ulster si el IRA no demuestra desde ahora hasta el 18 de enero que renuncia a la violencia. «Nosotros queremos ver completada la transición del IRA hacia la paz», afirmó Trimble, primer ministro del Ulster. La retirada unionista provocaría la caída de las instituciones puestas en marcha por los Acuerdos del Viernes Santo, firmados en abril de 1998. El últimátum fue acordado por el consejo del UUP, reunido en Belfast, por iniciativa de los disidentes liderados por Trimble y a raíz de la persistente violencia en las calles. Estos disidentes creen que no es aceptable compartir -como les obliga la ley que lo creó- el Ejecutivo autonómico con el Sinn Féin, cuando este partido no contribuye a poner fin a una de las ramas del movimiento republicano, el IRA, que sigue activo y armado. El caso McGuinness «Los unionistas estamos hartos», dijo Trimble. El hartazgo es consecuencia de la extraña situación creada por el proceso irlandés de paz y que se refleja en la figura de Martin McGuinness. Éste ha sido uno de los más importantes jefes del IRA y hoy en día es ministro de Educación sin haber manifestado su arrepentimiento por los crímenes que ha costado su activismo. Además, no respalda aún la nueva policía, reformada durante el proceso de paz. El ultimátum está dirigido a Gerry Adams, pero también a Tony Blair y a Bertie Ahern. Ambos han confiado hasta ahora en que Adams arrastraría al Sinn Féin y no lo han presionado por no provocar un cisma en el IRA. Antes de enero, Ahern tiene que derrotar a Adams en el referéndum sobre el Tratado de Niza, y McGuinness va a tener que respaldar a la policía haya o no haya escisión en el IRA.