Su actitud en las inundaciones y su negativa a la guerra contra Irak le darán muchos votos El Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) tiene puestas sus esperanzas en el canciller Gerhard Schröder, cuya popularidad es su mejor baza en la reñida lucha electoral.
17 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Su instinto político y su capacidad de reaccionar ante las crisis, como en las recientes inundaciones, le han convertido en uno de los políticos favoritos del país, muy por delante de su adversario conservador, Edmund Stoiber. Nunca los sondeos habían advertido una diferencia tan flagrante entre el apoyo a un partido y a un político como durante esta campaña, en la que el SPD llegó a estar a más de cinco puntos por detrás de la Unión Cristianodemócrata, a la vez que Schröder aventajaba en hasta veinte puntos a Stoiber. La ágil gestión del canciller durante las inundaciones y su tajante negativa a una posible guerra contra Irak han convertido al SPD en la primera fuerza en los sondeos ante las elecciones del próximo domingo. Tras el triunfo electoral en 1998, la coalición roji-verde puso en marcha las principales reformas legales, desde el paquete fiscal hasta el abandono de la energía nuclear. De las 500 leyes aprobadas durante la legislatura, la más destacada fue posiblemente la que sellaba el abandono de la energía nuclear, una reforma con un claro sello verde que convirtió a Alemania en el primer país en tomar una decisión de tanta trascendencia. Aunque en las últimas semanas el canciller ha abundado en la política exterior mucho más de lo que es habitual en una campaña electoral, la oposición se ha encargado en los últimos meses de recordarle el incumplimiento de su principal promesa: reducir el paro. El canciller no se cansa de replicar que sin la crisis económica mundial que precedió y siguió a los atentados del 11-S el desempleo habría bajado mucho más. Su principal propósito en la próxima legislatura seguirá siendo reducir el desempleo.