Bush no necesitará el permiso del Congreso para atacar a Irak
INTERNACIONAL
La luz verde del Legislativo a la guerra del Golfo es uno de los argumentos a los que se abraza la Casa Blanca Sus asesores sostienen que la Constitución le da poderes suficientes
26 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.George Bush podrá atacar a Irak sin permiso del Congreso. Así lo afirman algunos consejeros del presidente republicano, y ésta es la opinión que parece imponerse sobre la de otros asesores del mandatario, para quienes lo deseable sería que el Legislativo diera su visto bueno a una hipotética acción militar contra el Gobierno de Sadam Husein. Tras meses de especulaciones sobre una guerra contra Irak, el diario The Washington Post revelaba ayer los argumentos de quienes defienden la postura menos conciliadora. Según varias fuentes, y en una pirueta legal que se sostiene por los pelos, quienes niegan la necesidad de contar con el Congreso afirman que la aprobación que dio el Legislativo a Bush padre en 1991 para atacar a Irak tras la invasión de Kuwait aún hoy sigue siendo válida. Además, sostienen, según la Constitución, el presidente es el comandante en jefe del Ejército, y eso ya de por sí le otorga los poderes suficientes. Sin embargo, desde hace más de un siglo la posibilidad de declarar la guerra está en manos del Congreso, una competencia que se le otorgó precisamente para evitar abusos por parte del Ejecutivo. Desde entonces, el enfrentamiento entre ambos poderes ha sido constante. En numerosas ocasiones los presidentes han recurrido a todo tipo de vericuetos legales o a eufemismos para utilizar la fuerza sin necesidad de declarar la guerra, y así evitar un posible «no» del Congreso. En este caso, Bush, que dijo que consultará con el Legislativo, aunque nunca ha declarado que solicitará su aprobación, dice contar además con la resolución que aprobó el Congreso el 14 de septiembre pasado y por la que se concede al Gobierno carta blanca para atacar organizaciones terroristas. Aunque nadie ha presentado pruebas, son muchos en la Administración los que acusan a Irak de ayudar a grupos terroristas. Sin embargo, dentro del Gobierno tampoco falta quienes apuesten por alcanzar un consenso que ayude a Bush a ganarse a la opinión pública, nacional e internacional. «El problema legal y el práctico son diferentes. Es posible que legalmente se pueda evitar pasar por el Congreso pero desde un punto de vista político parece imprescindible», afirma un alto cargo de la Administración.