Alivio para la transición

La Voz

INTERNACIONAL

La renuncia de Augusto Pinochet como senador vitalicio aligera la transición política de Chile y agrada tanto a partidarios como a detractores. Su renuncia es bienvenida por la alianza gobernante de centro izquierda, que siempre consideró este cargo como un rescoldo de la dictadura (1973-1990) que no permitía enfriar las relaciones políticas. Es bienvenida incluso entre la derecha más leal a su figura, sector que no oculta su interés en distanciarse de su simbolismo político y dejar atrás el lastre que le supone ante las elecciones presidenciales de 2005. Con ocasión de la declaración de la Corte Suprema, el presidente socialista Ricardo Lagos se refirió a él como algo «que pertenece al pasado».