En el Consejo a veinte se tomarán decisiones de interés común en materia de terrorismo y seguridad internacional Justo al día siguiente de que Moscú y Washington ultimaran los preparativos para la firma de un nuevo tratado de desarme, los ministros de Exteriores de los 19 países de la OTAN y de Rusia acordaron ayer en Reikiavik la creación de un Consejo a veinte para adoptar decisiones en cuestiones de interés común en el marco de la lucha contra el terrorismo y de la seguridad global. Se pretende que este nuevo órgano supere el carácter meramente consultivo que tenía el Acta Fundacional de la llamada Asociación por la Paz. En esta ocasión, Rusia tendrá pleno derecho a voz y a voto pero continuará estando privada de la posibilidad de veto.
14 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.La firma del acuerdo que pondrá definitivamente en funcionamiento ese consejo tendrá lugar en Roma el día 28. En mayo de 1997, el entonces presidente ruso, Boris Yeltsin, firmó con la OTAN el Acta Fundacional en París. Aquel acuerdo también establecía la creación de un Consejo permanente, pero no era más que consultivo y Rusia asistía para ser informada de las decisiones que habían sido adoptadas ya por la OTAN. Aquel mecanismo dejó pronto de interesar a los responsables rusos y se disolvió por sí solo. Ahora, se trata de dar a Rusia un mayor protagonismo y de vincularla más estrechamente a las decisiones importantes en materia de seguridad internacional, especialmente en todo lo que tenga que ver con la lucha antiterrorista. Consenso previo El Consejo a veinte se reunirá para debatir cuestiones muy concretas que los países de la OTAN o Rusia hayan puesto previamente encima de la mesa y para las que se haya alcanzado un consenso previo. Por ejemplo, según fuentes diplomáticas occidentales en Moscú, Rusia nunca estará vinculada a ninguna decisión que tenga que ver con la ampliación de la OTAN ni con cuestiones internas de armamento. El Kremlin tampoco podrá evitar que la Alianza intervenga en una región determinada del mundo si sus 19 miembros así lo deciden. En definitiva, las partes se reservan el derecho a actuar de forma independiente en determinadas situaciones. Pese a todas estas limitaciones, la firma para la creación del nuevo consejo conjunto abrirá la vía a una mayor colaboración entre Rusia y la OTAN. El secretario general de la Alianza, George Robertson, dijo ayer en Reikiavik que la mentalidad que ha caracterizado la guerra fría pasará a la historia con la firma del nuevo tratado. Robertson señaló además que la nueva iniciativa demuestra el alto nivel de «cooperación práctica» entre Moscú y la OTAN. Según el secretario general de la Alianza, este nuevo paso se enmarca dentro de la necesidad que tiene la organización atlántica de transformarse y adaptarse a la nueva situación mundial tras los cambios acaecidos en el mundo a raíz de los atentados del 11 de septiembre en las Torres Gemelas y el Pentágono. «El concepto de seguridad ha cambiado y, para preservar la seguridad colectiva, las instituciones deben transformarse», manifestó.