El Campo Rayos-X se queda vacío

OLALLA GIMÉNEZ GUANTÁNAMO

INTERNACIONAL

Los 300 presos de Al Qaida, a punto de ser trasladados a una nueva prisión en Guantánamo Los militares estadounidenses de Guantánamo tienen todo listo para trasladar a los 300 presuntos miembros de Al Qaida y talibanes a la nueva prisión de alta seguridad bautizada como Campamento Roberts en homenaje al primer soldado americano caído en combate en Afganistán. El Campamento Rayos-X se quedará vacío, aunque sólo por el momento, ya que no se descarta volver a llenarlo. Con lo que la base de Guantánamo podría albergar a un total de 912 presos, el triple de su capacidad actual.

27 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Según el mayor James Bell, las condiciones de vida mejorarán tanto para los detenidos como para sus guardianes en el nuevo centro de detención, además de que se «ganará en seguridad», algo que no se cansan de repetir los militares destacados en Guantánamo. Una de las cosas que cambiará será la visibilidad. En el Rayos-X se podía ver a los presos, pero en la nueva es imposible. Una malla de color verde lo impide. Bell dijo que por el momento no se contempla desmantelar la actual prisión, por lo que una vez que esté finalizada la segunda fase del Campamento Roberts (408 celdas ya listas y otras 204 en camino). Guantánamo tendrá capacidad para albergar a 912 preso. Todo parece indicar que recibirá a más detenidos en Afganistán. Neil Roberts Los soldados encargados de la vigilancia viven desde hace unos días en el nuevo campamento. Su nombre es en homenaje del soldado Neil Roberts, de 32 años, que fue capturado y ejecutado por guerrilleros de Al Qaida en marzo en el marco de la operación Anaconda. La llegada al nuevo campamento ha supuesto una mejora en la calidad de vida de los soldados, la mayoría reservistas llamados a filas tras el 11-S. Ahora viven en barracones de madera con aire acondicionado, algo que muchos califican como «un lujo». Los soldados están orgullosos de poder servir a su país «en una misión tan importante», aunque son reacios a dar detalles. Todos ellos reciben una consigna muy clara y es la de no conversar con los presos por razones de seguridad. Sin embargo, el sargento Jesús Salazar no tuvo reparos a la hora de explicar a la prensa sus emociones. «Te provocan todo el tiempo y tratan de medir fuerzas. Tratan de jugar a papás y mamás, ellos piden una cosa y si un soldado no se lo da se lo preguntan al del siguiente turno», explicó. Salazar también explicó que una de las cosas que está complicando la vida en la prisión es el hecho de que cada día son más los detenidos que entienden inglés. «Son muchos los que hablan un buen inglés y se lo están enseñando a los otros. Estos tipos aprenden rápido muy rápido», recalcó.