GUERRA ABIERTA EN ORIENTE MEDIO CERCO A LA BASÍLICA DE BELÉN A través de Delfín Fernández Taboada, un franciscano natural de Bodaño (Vila de Cruces) y asentado en Tierra Santa, llegan noticias a La Voz del asedio a la basílica de la Natividad. Sus palabras estaban ayer teñidas de optimismo. «Se dicen que los israelíes se irán en breve de Belén». «Se dice también, que la paz (el fin del asedio) está muy cerca; ¡esperemos!».
25 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Internet no tiene secretos para este monje de 78 años, que lleva medio siglo en Tierra Santa. Y a través de la red cuenta a diario a La Voz las idas y venidas en torno a uno de los lugares más importantes de la cristiandad. La situación en la basílica es cada vez más crítica, tras más de tres semanas de asedio del Ejército israelí. «Los frailes han pedido ayuda, están sin agua, sin luz, sin teléfono. Los móviles ya no funcionan, porque al faltar la electricidad no pueden cargarlos», afirma. «Los muertos están sin enterrar, y a pesar -agrega- de que murieron en olor de santidad, parece que ese olor es bastante desagradable». Delfín explica que «el Tribunal Supremo de Israel concedió ayer a los frailes de Jerusalén permiso para llevar alimentos», después de que un día antes la Custodia de Tierra Santa presentara un recurso. Una hora después del veredicto, los franciscanos salieron para Belén. Ayer aún no habían podido entregar los víveres, pero «esperan poderlo hacer» hoy. El miércoles, un grupo de monjes de Jerusalén distribuyó alimentos a las familias más necesitadas de Belén y se acercó hasta la plaza del Pesebre para dar de comer a los frailes secuestrados, «pero los soldados judíos no los dejaron entrar». Ante la negativa, se arrodillaron y «se pusieron a rezar y pedir clemencia». Desde hace tres días, una delegación israelí y otra palestina negocian una salida a la crisis de la Natividad. El miércoles, «dos reuniones consecutivas fueron una pérdida de tiempo», Pero la de ayer obtuvo un resultado: la evacuación de nueve adolescentes. Los palestinos, escoltados por dos franciscanos, fueron recibidos por Tony Salman, un abogado también franciscano, y después se entregaron a las tropas para ser interrogados. Con los jóvenes se permitió la evacuación de los cadáveres de dos milicianos. Los soldados no querían testigos por lo que lanzaron varias bombas de humo en los alrededores para dificultar la visibilidad. Las negociaciones para terminar el asedio están en una «avanzada fase». «Tenemos un cauto optimismo que nos indica que la crisis está hoy más cerca que ayer de una solución», dijo Ron Kitry, portavoz del Ejército.