La Iglesia católica intercede por Carmona

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JUAN BARRETO / AFP

El presidente de la Conferencia Episcopal visitó a Chávez cuando estaba detenido en Fuerte Tiuna CONTRAGOLPE EN VENEZUELA La familia del Pedro Carmona, que fue presidente provisional de Venezuela durante apenas 28 horas y que está detenido, ha requerido a la Iglesia Católica que intervenga para proteger su vida. Monseñor Baltazar Porras, presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, dijo ayer que «hemos sido solicitados por la familia de Carmona para garantizar su vida». El líder de la patronal permanece detenido desde la tarde del sábado, tras haber renunciado a la presidencia tras el fracaso de su gobierno de transición por falta de apoyo militar y por las críticas vertidas por muchos sectores de la oposición a su programa gubernamental.

14 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

«Unos -manifestó el arzobispo de Mérida- dicen que Carmona está en la sede de la DISIP (policía política) en Caracas, y otros que está en la sede de la Dirección de Inteligencia Militar (DIM) en Fuerte Tiuna», el principal acuartelamiento de la capital venezolana y donde estuvo Hugo Chávez detenido tras ser depuesto el viernes. Monseñor Porras agregó que la Iglesia ha atendido la llamada de la familia de Carmona, igual que atendió la que le hizo Chávez en el momento de ser arrestado o la que haga cualquier persona. El titular de los obispos venezolanos expresó que, según las informaciones en su poder, «Carmona es el único civil detenido, aunque aparentemente hay varios militares arrestados estos días». Monseñor Porras se mostró convencido de que a Pedro Carmona no le ocurrirá nada que afecte a su persona, porque «sería una locura encender otra mecha con lo que ha pasado en las últimas jornadas». En relación con la llamada que le hizo Chávez para que le asistiera cuando fue despojado de la Presidencia, el prelado indicó que «fue un gesto humanitario y, cuando me llamó sentí cierta extrañeza, pero acudí con monseñor Azuaje» y pasó con él varias horas de su cautiverio en Fuerte Tiuna. El arzobispo indicó que ambos se dijeron mutuamente que no tenían nada en contra el uno del otro, a pesar del enfrentamiento institucional y personal que han mantenido desde hace tres años. Agregó que Chávez no le pidió confesión, pero que tuvo con él una larga conversación en la que concluyeron que era necesaria la reflexión ante todo lo que había pasado.