Una junta cívico-militar se hace cargo del poder en Venezuela
INTERNACIONAL
El alto mando militar forzó a dejar su cargo a Hugo Chávez, que permanece custodiado por el Ejército Hugo Chávez perdió el pulso que desde hace tiempo mantenía en Venezuela. Se vio obligado a renunciar. Casi de inmediato, arropado por un grupo de altos mandos militares, Pedro Carmona, el jefe de la patronal Fedecámaras anunció el nuevo gobierno transitorio cívico-militar, que él presidirá hasta la celebración de nuevas elecciones.
12 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Los catorce muertos y más de cien heridos caídos (entre ellos resultó herido de gravedad el pontevedrés José Antonio Gamallo Quiben) bajo las balas disparadas por la Guardia Nacional y simpatizantes chavistas decidieron el curso de los acontecimientos. Este viernes fueron detenidos dos de los francotiradores. Chávez permanece custodiado por el Ejército hasta que se investigue su participación y responsabilidad en los acontecimientos. Los rumores sobre el destino de Chávez, fueron muchos. Y aunque algunos, como su eterno enemigo, Carlos Andrés Pérez dijo que se había ido del país, Chávez se entregó a tres generales en el palacio de Miraflores a las 3.50. Del aeropuerto militar próximo a Caracas, despegó un avión con Marisabel, la mujer de Chávez, y sus hijos. El desenlace fue fulminante. Poco después de que los manifestantes que reclamaban la renuncia del mandatario fueran atacados por los seguidores chavistas y la militarizada Guardia Nacional, un grupo de doce generales se pronunció contra la autoridad del presidente. El alto mando de las Fuerzas Armadas, en boca del general Rincón, leal a Chávez, tras deplorar los hechos, pidieron la renuncia del presidente y presentaron su renuncia. Poco antes, el poderoso jefe del Ejército, el general Efraín Vásquez, pidió el apoyo de la cúpula militar para restablecer el orden en el país. «No es un acto de insubordinación, es un acompañamiento al pueblo venezolano ante el atropello de esta noche», dijo. Pidió perdón: «Los muertos de hoy no se pueden tolerar». Su aparición determinó el curso de los acontecimientos.