Peres reconoce los excesos del Ejército en Jenín, donde hay más de 150 muertos
INTERNACIONAL
Israel sufre su mayor número de bajas al perder la vida trece reservistas en una emboscada Hasta el propio Simón Peres ha reconocido que lo ocurrido en el campo de refugiados de Jenín no tiene más que un nombre: masacre. Algo que los dirigentes palestinos vienen denunciando hace días. Israel reconoce ya que los milicianos muertos se elevan a más de 150, la mayoría de los cuales yacen en las calles. Entre sus filas perdió ayer a trece soldados reservistas en una emboscada.
10 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Poco después de que el diario Haaretz se hiciera eco de lo dicho por Peres, la oficina del ministro la desmentía diciendo que sus palabras habían sido «distorsionadas». Pero la alarma ya había saltado. El diario reconocía que «cuando el mundo vea lo que han hecho allí, nos hará un daño inmenso». Con la muerte de los trece reservistas en Jenín -el mayor número de bajas que sufre Israel en un ataque- y la de un oficial paracaidista en Nablús por fuego amigo, se elevan a 23 los soldados muertos. Los milicianos hicieron volar una casa cuando una veintena de soldados quisieron ocuparla. Una unidad que acudió en su socorro, fue víctima de una segunda emboscada. El Ejército intentaba ayer retirar los cadáveres y los heridos, para lo que pidió un alto al fuego. La encarnizada lucha en Jenín se ha convertido en símbolo de la resistencia palestina. En el sexto día de ocupación, los enfrentamientos cuerpo a cuerpo se concentran en un área de 700 metros cuadrados. Según un vecino, Abú Hussein, un centenar de palestinos -entre ellos 20 mujeres y niños-, se encontraban asediados en un edificio. En el día en que se recuerda el holocausto judío, Ariel Sharon volvió a insistir en que la ofensiva seguirá, pese a la felicitación de George W. Bush por el repliegue de Kalkilia y Tulkarem. Los alcaldes de estas ciudades, donde han sido detenidas 200 personas, denunciaron que el Ejército las mantiene cercadas y ha penetrado además en tres zonas cercanas. En Nablús, los helicópteros Apache lanzaron cohetes contra la kasbah, que no acaba de capitular, y resultó herido de bala un cámara de la cadena France 2. El cadáver de Mohamed Abu Hata, que murió hace tres días, permanecía en la calle y los vecinos intentaban sin éxito recogerlo porque los perros lo están desfigurando. En la aldea de Dura, al sur de Hebrón, las tropas iban casa por casa y los bombardeos eran continuos. Al menos tres palestinos murieron. También el Ejército penetró en el Parlamento palestino en El Bire. Según la prensa árabe, los planes israelíes comprenden un incremento de los ataques a la franja de Gaza. Ayer, tanques y excavadoras se adentraron en Beit Hanún y se preveía para anoche su entrada. El jeque Ahmed Yasín, fundador de Hamas, advirtió que «Gaza será la tumba del Ejército israelí» y afirmó que «sacrificaremos nuestra sangre» por Arafat, hasta hace poco su rival.