Luchar sin armas

La Voz

INTERNACIONAL

DAVID GUTTENFELDER

GUERRA ABIERTA EN ORIENTE MEDIO TESTIMONIO

08 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

AS mujeres palestinas, desde hace siglos a la sombra del hombre como manda la tradición árabe, han asumido a lo largo de estos 18 meses de intifada un papel cada vez más importante aunque todavía poco visible al lado de sus maridos y de sus hijos en la resistencia frente al Estado de Israel. «Pocas mujeres empuñan un arma en nuestra tierra, pero luchan y arriesgan sus vidas al igual que los hombres para continuar con esta intifada y hacerla más fuerte», explicó Dalal Salaman, una miembro del Consejo Nacional (parlamento) palestino. Según ella, el papel de la mujer en la vida política palestina está aumentando, lo cual también supone una forma de resistencia. «No hace falta disparar para luchar». El caso de Annan Attira es uno de los mejores ejemplos. Casada y madre de dos niños, es uno de los líderes de Al Fatah, movimiento dirigido por Yaser Arafat. Attira coordina los diferentes hospitales de Nablús desde que comenzó la ofensiva israelí y es además, portavoz del gobierno local. «No puedo dormir desde hace días. Mi preocupación es enviar ambulancias allá donde hay enfermos, pero los soldados israelíes nos cierran el paso. Estoy agotada: he recurrido a todo el mundo, a organizaciones no gubernamentales, a la Cruz Roja y nadie puede ayudarnos», asegura desesperada desde el hospital donde está bloqueada desde el día 3. Junto a ella hay otras mujeres, médicos y enfermeras, que están arriesgando su vida al entrar con una ambulancia, sin autorización israelí, en zonas en conflicto para evacuar a los heridos. En la primera intifada (1987-1993), las mujeres también estuvieron presentes al lado de sus hombres. Las palestinas, además de almacenar las piedras que entonces se arrojaban contra los tanques israelíes, comenzaron a asumir en aquel momento un papel más activo en la educación de sus hijos y en el sustento de la familia, ya que cientos de hombres fueron arrestados. «Las mujeres tienen un papel cada vez más importante en la intifada: educar a nuestros hijos para que sean capaces de continuar esta yihad (guerra santa) y sustentar y mantener unida a la familia cuando los hombres faltan para que esta lucha persevere», asegura Shireen Abu Aysma, hermana de Dareen, la primera kamikaze palestina de la historia, que murió el pasado 27 de febrero en un retén cerca de Ramalá en el que resultaron heridos tres israelíes. Esta familia, que vive en Beit Wazan, cerca de Nablús, y supo la noticia de la muerte de Dareen por la televisión, recuerda que esta estudiante de 20 años se reunía con grupos islamistas y lloraba ante el televisor cuando veía las noticias de su tierra. «Algunas mujeres, Dareen incluida, decidieron tener un papel más activo en la intifada movidas por sus convicciones personales. Ignorábamos que estaba planeando esta operación suicida pero si lo hubiéramos sabido, no habríamos tenido el valor de animarla a llevarlo a cabo», reconoce Shireen, quien aún habla en presente de su hermana.