La invasión israelí de dos campos de refugiados eclipsa el plan de paz saudí

AGENCIAS RAMALA

INTERNACIONAL

ABED OMAR QUISINI

La espiral de violencia de los dos últimos días deja un saldo de más de veinte muertos, la mayoría palestinos En la mayor ofensiva militar hebrea contra campos de refugiados, el Ejército israelí continuó ayer sus operaciones en Jenín y Balata, mientras aumentan las presiones internacionales para que el primer ministro Ariel Sharon retire a sus tropas. El saldo de víctimas mortales de la espiral de violencia se eleva a más de veinte, ya que a los trece muertos del jueves se sumaron ayer seis palestinos, entre ellos dos niños, y dos soldados israelíes. Las incursiones eclipsan las posibilidades de que el plan de paz saudí prospere.

02 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Por segundo día consecutivo el Ejército israelí atacó los campos de refugiados de Jenín y Balata, bajo el paraguas de helicópteros Apache. En la última incursión en Jenín, donde residen unas 12.000 personas, perecieron tres palestinos, entre ellos un destacado miembro de Hamas y una niña de diez años, y resultaron heridos unos 30 residentes. La menor perdió la vida cuando observaba los combates cerca de la ventana de su casa. Según un informe de la Autoridad Nacional Palestina, unos 290 menores han muerto en la intifada al Aksa. Habitantes de Jenín afiliados a Al-Fatah explicaron que los tanques israelíes rodearon el campo y que las tropas se enfrentaron en intensos combates contra unos 300 palestinos armados -que abatieron a un soldado hebreo y dejaron gravemente herido a otro-, mientras soldados iban de casa en casa efectuando arrestos. En Balata, completamente rodeada de tanques, sus residentes dijeron que las tropas destruyeron diez viviendas y se informó de dos muertos. En otro incidente armado, un niño de siete años, Usa Talalka, murió por disparos de soldados en la franja de Gaza. En esa zona se lanzaron al menos dos cohetes contra territorio israelí que no causaron víctimas. Yaser Arafat pidió ayer ayuda a la comunidad internacional ante esta situación y agregó que «Sharon, desea exterminar los campamentos de refugiados de Jenín y Balata». El secretario de Estado de EE UU, Collin Powell, exigió a Sharon que concluya las operaciones militares en ambos campos, llamamiento al que se sumó el secretario general de la ONU, Kofi Annan, y el Gobierno francés. Por su parte, las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa amenazaron con iniciar ataques suicidas si no se suspende las incursiones.