Álvaro Rodríguez Bereijo, presidente del Consejo para el Debate sobre el Futuro de la Unión Europea Los próximos doce meses pueden ser decisivos para el futuro de la Unión Europea (UE). Ese es el plazo del que dispone la Convención Europea, inaugurada el jueves, para presentar una propuesta sobre lo que podría ser una futura Constitución europea. Álvaro Rodríguez Bereijo, gallego de Cedeira (A Coruña), figuraba en todas las quinielas como el principal candidato a formar parte del Presidium, el órgano directivo de la Convención, como representante del Gobierno español. Al final, el presidente Aznar optó por Ana Palacio, pero Rodríguez Bereijo, inmerso en la batalla desde la presidencia del Consejo para el Debate sobre el Futuro de la UE, sigue haciendo gala de su vocación europeísta: «La ampliación es una necesidad política».
01 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Como ex-presidente del Tribunal Constitucional y representante del Gobierno español en la Convención que redactó la Carta de Derechos Fundamentales de la UE, Rodríguez Bereijo parecía tener todas las papeletas para ser designado por Aznar como representante español en la Convención. -¿Por qué no fue elegido? -Fue una decisión personal del presidente, que yo respeto, aunque me habría gustado participar. Supongo que la ausencia de mujeres en el Presidium inclinó la balanza a favor de Ana Palacio. -¿Qué se puede esperar de esta Convención? -Los objetivos son algo difusos, pero yo creo que habrá dos temas estrella: redefinir el reparto de competencias entre los Estados y la UE y reformar las instituciones comunitarias. -¿Habrá una Constitución europea en el futuro? -Lo de menos es el nombre. Lo importante es que la UE funcione de una manera ágil y eficaz y asuma más protagonismo en el panorama internacional del que tiene ahora. Hay que decidir si queremos más Europa o si queremos convertir la UE en un simple espacio de libre cambio económico. -Eso es lo que parecen insinuar algunos gobiernos, que proponen que los Estados recuperen protagonismo. -Algunos países, como Alemania, pretenden recuperar atribuciones que ya estaban transferidas a la UE. Pero detrás de eso, que es un tema político, está la voluntad de estos países de reducir su aportación económica a las instituciones. -Quizás el problema es que la ampliación se ha puesto en marcha antes de concluir la reforma de las instituciones. -La ampliación es una necesidad política de la UE. No podemos defraudar a los países candidatos, que necesitan nuestro apoyo. España es particularmente sensible a este aspecto, y creo que es lo correcto.