Powell reconoce que EE UU estudia cómo acabar con el régimen de Sadam Husein

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Bush advierte de que se reserva «cualquier opción» para defender a su país si es necesario Las filtraciones, los rumores y las insinuaciones han dado paso a las manifestaciones más rotundas en el seno de la Administración Bush. Si los planes tienen éxito, Sadam Husein será derrocado. El secretario de Estado, Colin Powell, confirmó que la maquinaria se ha puesto en marcha para provocar un cambio de régimen en Bagdad. «Estamos barajando una variedad de opciones para que eso ocurra», declaró. Bush echó más leña al fuego advertir que se reserva «cualquier opción» necesaria para defender su país.

13 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

JAIME MEILÁN NUEVA YORK. Corresponsal Bush ha advertido a Sadam Husein de que debe «tomar en serio» sus advertencias. También Powell, uno de los peones más moderados de la Administración, ha dejado claro que emprender algún tipo de acción contra Bagdad es sólo cosa de tiempo. Aunque Bush ha incluido en el eje del mal a Irán, Irak y Corea del Norte, es evidente que el trato que corresponderá a cada una de esas potencias no será el mismo. Las referencias a los dirigentes de Teherán son aún vagas; respecto a Pyongyang, Powell anticipó que se ofrecerá un diálogo incondicional. Pero con Sadam no habrá contemplaciones. El secretario de Estado no pudo ser más transparente al explicar al Senado: «En lo que se refiere a Irán y Corea del Norte, no hay ningún plan para comenzar una guerra contra esas naciones». Al parecer, ese tipo de planes se reservan para el que ya fue el máximo enemigo del padre del actual presidente. O como lo puso Powell: «Con respecto a Irak, la política del Gobierno de Estados Unidos, ya desde hace años, es que un cambio de régimen sería beneficioso para los intereses de la región, y para los del pueblo iraquí». Dos fases Fuentes de la Administración han asegurado que la estrategia tendrá dos fases. La primera será de carácter diplomático. Comenzará con el viaje del vicepresidente, Dick Cheney, el mes próximo a Oriente Medio, para recabar el apoyo de, entre otros, Arabia Saudí, Kuwait, Jordania e Israel. Y culminará, previsiblemente, con la aprobación de nuevas sanciones en la ONU contra Irak. El Consejo de Seguridad votará en mayo sobre este tema. A continuación se producirá una campaña militar, precedida de un ultimátum. Aunque oficialmente no se ha tomado una decisión definitiva, el Pentágono ya prepara los planes para un despliegue que podría incluir hasta 200.000 soldados. Bush ha encontrado en Al Gore, su contrincante demócrata en la lucha por la Presidencia, un aliado para la guerra contra Bagdad. El martes, el demócrata elogió a Bush por haber empleado la expresión eje del mal. Pero además apostó por no esperar más tiempo con los brazos cruzados. En la disputa con Sadam, señaló, «debemos estar preparados para ir hasta el final».