En su primera intervención como ministro de Exteriores reafirmó el compromiso de Italia con la UE El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, reafirmó ayer el compromiso «sólido» de Italia con la construcción europea, en un discurso en el Parlamento con el que trató de zanjar la polémica sobre las posturas euroescépticas de su Gobierno.
14 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.La dimisión el día 5 del ministro de Exteriores, Renato Ruggiero, en medio de fuertes críticas a algunos colegas de Gabinete por su indolencia ante la puesta en circulación del euro, destapó la caja de los truenos y puso a Italia en el centro del debate europeo. Berlusconi, que en un gesto malabar asumió interinamente la dirección de la diplomacia del país, se afanó desde entonces en confesar públicamente una y otra vez una vocación europea que ayer presentó como un «ideal indiscutible» en la Cámara de Diputados. Si en los últimos días se había declarado «euroentusiasta» o «el más europeísta de todos», en busca de palabras de similar calibre ayer compareció en el hemiciclo con la convicción de que «la posición de Italia en Europa es hoy más sólida que nunca». «Hay una Europa que construir e Italia asumirá la parte que le corresponde», afirmó el jefe del Gobierno italiano, que en sus 45 minutos de intervención no ahorró críticas a la oposición por lo que consideró «ruido estéril». Ideas propias Silvio Berlusconi defendió el europeísmo de su Gobierno, pero advirtió de que tiene «ideas propias» que aportar a la construcción de Europa. «La naturaleza y el perfil institucional de la futura Europa no son un libro ya escrito con prescripciones y dogmas», dijo en defensa de las discrepancias mantenidas en los últimos meses sobre la orden de detención europea o el avión de transporte A-4000-M. Tras señalar, entre las protestas del centroizquierda, que la dimisión de Ruggiero obedeció a cuestiones personales y que él mismo se había fijado un breve plazo como ministro, el líder conservador insistió en que estará al frente de Exteriores «todo el tiempo necesario» hasta sentar las bases de su reforma. La oposición de centroizquierda no dio ninguna credibilidad al discurso por-europeo de Berlusconi y lo calificó de «retórico», «provocador» y pensado exclusivamente para la galería.