Vestido de militar y con el semblante serio, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, presidió ayer un desfile de la aviación militar en Caracas, mientras el país se encontraba prácticamente paralizado por una inédita huelga convocada por la patronal, el principal sindicato y diversas asociaciones profesionales.
10 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Tres años después de llegar al poder con el apoyo del pueblo, Chávez afrontó su primer paro general descartando dialogar con los huelguistas, que cuestionan un paquete de leyes «que recortan el derecho a la propiedad privada». Lejos de oír el clamor, el presidente amenazó con radicalizar su revolución bolivariana.
Hasta ayer, Chávez ha sido el dueño absoluto de la calle desde que llegó al poder, en febrero de 1999. El paro cívico fue convocado por Fedecámaras, que agrupa a 256 asociaciones empresariales y es la principal fuerza patronal del país. La huelga nació para protestar por la promulgación por decreto presidencial de 49 leyes que supuestamente violan el derecho a la propiedad privada.
Al paro se sumó la central sindical Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), con un millón de afiliados, y multitud de asociaciones profesionales. Carlos Ortega, líder de la CTV, advirtió a los periodistas que los empresarios, sus adversarios tradicionales, «van por su lado y nosotros por el nuestro», y recordó que «lo que sí existe es una gran alianza contra la política económica del Gobierno».
Los empresarios celebraron como un «gran éxito» su paro cívico y pidieron al presidente que rectifique su forma de gobernar. Hugo Chávez reiteró que su revolución «no tiene marcha atrás».
Aspecto dominical
Las principales ciudades del país presentaban a primeras horas del día calma y un aspecto dominical, con muy pocos viandantes, comercios cerrados y el transporte público semiparalizado. Veinte mil efectivos de la Guardia Nacional se encargaban de vigilar las calles. La empresa Petróleos de Venezuela, compañía del Estado que produce el 70% de los ingresos del país, informó de que sus instalaciones funcionaron con normalidad.
El presidente de la patronal Fedecámaras, Pedro Carmona, declaró que «más de un 85% de los venezolanos pidieron la rectificación y una democracia más tolerante».
Chávez aseguró, dirigiéndose al fiscal general y a otras altas instituciones del Estado en el acto militar, que «a partir de hoy me declaro en campaña para llevar ante la ley a los que se ponen fuera de la ley».