Bush pinta un futuro negro

La Voz

INTERNACIONAL

En su discurso radiofónico de los sábados, previno a los estadounidenses para «tiempos difíciles»

24 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

JAIME MEILÁN NUEVA YORK. Corresponsal Cada sábado, la radio se convierte en su púlpito, y él ejerce de predicador. George Bush parece haberlo cogido afecto a su semanal mensaje radiofónico a la nación. Porque para ese espacio reserva sus afanes más pastorales. Ayer, Bush les dijo a los americanos que se avecina un futuro muy complicado. Y aderezó su tarea recordándoles cuán «buen y generoso corazón» tienen, y cuántas cosas tienen que agradecer. Los augurios turbulentos no son nuevos en la retórica del republicano. Pintar un futuro amenazador ha resultado ser un instrumento muy efectivo para que sus compatriotas acepten sin rechistar los dictados de la Casa Blanca. Así que, micrófono de por medio, desde su tranquilo retiro en Camp David, Bush repitió ayer que «se avecinan tiempos difíciles». Que «la batalla que hemos comenzado no acabará rápido ni fácilmente». O que los «enemigos (...) son tortuosos y despiadados». Para compensar tan poco atractivo panorama, compiló esas cuestiones que, a sus ojos, hacen en el fondo afortunados a los ciudadanos de la primera potencia mundial. A saber, les invitó a estar agradecidos por «el carácter de nuestros compatriotas que enarbolan banderas y donan a la beneficencia», por «nuestros nuevos héroes, policías y bomberos», «por la decencia del pueblo americano» y por los militares «que defienden nuestras vidas y libertades». En fin, el sermón cerró como imponen los cánones. Pidió que todos «continúen rezando por América». Amén.