Un asedio infernal

La Voz

INTERNACIONAL

DUFÁN GULIAM TESTIGO DIRECTO

19 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

A Alianza del Norte ha lanzado lo que parece el ataque definitivo sobre Kunduz, el último bastión de los talibanes, con apoyo aéreo de Estados Unidos, tras la ruptura aparente de las negociaciones para evitar un baño de sangre. Miles de talibanes y mercenarios leales a Bin Laden, se han hecho fuertes allí tras escapar de otras ciudades tomadas por la oposición. La Alianza estima que entre 20.000 y 30.000 soldados defienden la ciudad, aunque otras versiones reducen este número a 3.000, entre ellos muchos mercenarios extranjeros. Las negociaciones se rompieron tras anunciar la Alianza que perdonaría la vida a los talibanes afganos, pero no a los combatientes extranjeros. Como era de esperar, éstos se negaron a rendirse y asesinaron a varios cientos de correligionarios. Relatos de habitantes de Kunduz que lograron escapar dieron cuenta de matanzas y otros horrores, mientras la Alianza y los talibanes se cruzaron denuncias de víctimas civiles, suicidios y asesinatos a bocajarro. Un informe dio cuenta del suicidio de un centenar de mercenarios, entre ellos 60 chechenos, que habrían preferido ahogarse en el río antes que rendirse. De acuerdo con otro espeluznante informe, publicado por el diario paquistaní Dawn, el mulá Fazil, un comandante talibán, denunció la muerte de más de mil civiles en los siete días de bombardeos aéreos. Comandantes de la Alianza y habitantes de Kunduz que atravesaron las líneas defensivas describieron un dantesco maremágnum dentro de la ciudad, donde los mercenarios chechenos, paquistaníes y árabes se habrían hecho con el control absoluto de la situación. Algunos testigos afirman que hasta 500 residentes de Kunduz fueron asesinados sin más porque se sospechaba que pretendían huir, aunque otras declaraciones rebajaron la cifra a entre 150 y 300.