El primer trofeo norteamericano

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16 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Mientras la Alianza del Norte presume de tomar ciudades, Estados Unidos puede hacer lo propio de haber dado caza (matado) a un importante líder talibán: Mohamed Atef, quien utilizó un sinfín de alias. Era el jefe de los campos de entrenamiento de Al Qaida, diseñador de los ataques a las embajadas de EE UU en Kenia y Tanzania de 1998 y, lo que es más importante, cerebro de los atentados en Nueva York. Atef ya reclutaba árabes para luchar en Afganistán contra la URSS hace veinte años y ayudó a Osama Bin Laden a fundar Al Qaida (La Base). Además de ser el jefe militar, actuaba de consejero de prensa. La relación entre ambos quedó sellada en enero en Kandahar con la boda del hijo de uno con la hija del otro, lo que también unió a las dos grandes familias de La Base: los veteranos muyahidines y la Yihad Islámica Egipcia. Pero Atez, nacido en Egipto en 1944, comenzó siendo lugarteniente de Ayman Al-Zawahiri, el cirujano egipcio ideólogo de Al Qaida, líder de la Yihad Islámica y sospechoso del asesinato del presidente Anuar el Sadat. Tras esquivar las rejas por falta de pruebas, el médico conoció a Bin Laden en Pakistán y le cedió a Atef. Ambos le invitaron a la boda. Si la CIA hubiera llegado a esta fiesta, comentó un escritor británico, posiblemente las Torres Gemelas estarían de pie. El número tres de Al Qaida había subido peldaños para ser sucesor de Bin Laden, en sustitución de Al-Zawahiri, el cerebro político.