Al Qaida anticipó la respuesta de EE UU matando al líder de la oposición afgana Dos meses después de los ataques del 11 de septiembre, especialistas en el mundo islámico como Gilles Kepel, autor del libro «La yihad», confirman que la estrategia de Bin Laden es un mecanismo de relojería que tuvo como preludio el asesinato del líder de la Alianza del Norte Ahmed Shah Masud, dos días antes de la tragedia.
11 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.A cámara de televisión era una bomba. «¿Cuál es su opinión sobre la situación en Afganistán?», le preguntó a Masud uno de los dos periodistas. Al León del Panshir no le dio tiempo a responder. Los dos magrebíes procedentes de Bélgica, que se habían hecho pasar por periodistas, saltaron por los aires con el único líder que conseguía agrupar los dispares intereses que confluyen en la Alianza del Norte. En el prólogo a la nueva edición de La yihad, Gilles Kepel, que ahonda en la complejidad del mundo islámico en el Instituto de Estudios Políticos de París, cree que el asesinato del líder aliancista es la pieza angular en el diseño estratégico de Bin Laden. La tesis del analista se basa en que, con la desaparición de Masud, la respuesta de EE UU contra Kabul tras los atentados, también prevista por Al Qaida, se vería complicada por la ausencia de una persona capaz de liderar una oposición creíble y cohesionada contra los talibanes. «Al privar a la respuesta de su principal punto de apoyo, el asesinato de Masud se convierte en el preludio del ataque contra EE UU y demuestra que éste forma parte de un guión mucho más complejo en el que no constituye más que el primer acto», razona Kepel. Detrás de la estrategia de Bin Laden, madurada durante diez años de estudio del enemigo, Kepel ve a un buen jugador de ajedrez. Antes de atacar piensa cómo se responderá al ataque. Como contrapunto a este delirio de la anticipación, el saudí ya ha demostrado con creces que sabe cómo situar sus apariciones en los medios de comunicación. La primera, el 7 de octubre, coincidió con el inicio de la respuesta militar estadounidense. En la segunda, el 3 de noviembre, acusó a la ONU de todos los males del mundo musulmán, para influir en la Asamblea General que se celebraría en una semana. La entrevista al diario paquistaní Dawn se publicó un día después de la conquista de Mazar-i-Sharif, para contrarrestar el entusiasmo de los aliados. Los medios de comunicación tienen un significado esencial para la fase actual de la estrategia de Bin Laden: buscar la solidaridad musulmana, utilizar una caja de resonancia para sus llamamientos a la yihad (guerra santa) y argumentar la «justicia» de los atentados. Pero, sobre todo, sirve para que el terrorista siga teniendo la voz cantante en el conflicto.