La guerra hace más difícil la penosa existencia de la mitad «invisible » de la población de Afganistán
09 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Pésima. Sólo así puede calificarse la situación de millones de mujeres y niñas afganas que vagan por un país asolado por los talibanes, la sequía y, ahora, por las bombas estadounidenses, o que recalan en alguno de los precarios campos de refugiados asentados en suelo de Pakistán e Irán. Alphonse MacDonald, director del Fondo de Población de Naciones Unidas (FNUAP) para Europa detallaba las tremendas condiciones de supervivencia de la mitad invisible de la población de Afganistán. De los casi cuatro millones de refugiados afganos en Pakistán e Irán, al menos el 65% son mujeres. Entre ellas hay 66.000 embarazadas cuya atención sanitaria no está en absoluto garantizada. La falta de asistencia médica, comida o abrigo de cara al invierno pone en riesgo sus vidas. Varones, primero En los campamentos, las féminas también llevan la peor parte. La comida, si la hay, o las medicinas llegan primero a los hombres y niños varones. «Sin la protección de un varón, las mujeres y las niñas no gozan de seguridad en los lugares de acogida -cuenta Alphonse MacDonald- por mucho que ONG y organizaciones de ayuda humanitaria intenten atenderlas de forma igualitaria». Su situación es apenas un poco mejor que la de las parias que vagan por su devastado país en busca de cualquier refugio por precario que sea. Más de un millón de afganas gestan sin el menor cuidado médico, con sus casi inexistentes derechos previos cercenados por la guerra, y se estima que más de 20.000 podrían abortar o sufrir severas complicaciones ginecológicas en el más absoluto abandono. En medio de tan desolador panorama, la FNUAP se ha movilizado, como otras agencias de Naciones Unidas, para garantizar esa asistencia a las afganas, gestantes o no, dentro o fuera del país, y recaudar los fondos necesarios. De momento, explicaba MacDonald, en términos económicos el trance de emergencia está salvado para los próximos seis meses. Los 4,5 millones de dólares de coste estimado para procurar unos mínimos cuidados a la población femenina los ha donado el Gobierno de Luxemburgo (4 millones de dólares), junto a contribuciones menores comprometidas por EE UU (700.000 dólares), Holanda y Dinamarca, con medio millón cada una. El Ejecutivo español sigue en su línea de racanear ayudas oficiales a la crisis afgana y no ha destinado un duro a este programa. «No hemos tenido respuesta», comentó diplomático el comisionado europeo del FNUAP.