Nueva York pide ayuda a las estrellas

La Voz

INTERNACIONAL

JOSEPH REYES

Las autoridades municipales han lanzado una campaña publicitaria para promocionar la ciudad con la colaboración de artistas populares ¡Woody Allen, al rescate! Nueva York no tiene quien la visite. Tanto ántrax y tanto atentado acaban por pasar factura. Los restaurantes de Little Italy, «la Pequeña Italia», están vacíos. En Chinatown añoran a los visitantes que regatean por hacerse con un falso Cartier. Más de 70.000 habitaciones de hotel piden huéspedes a gritos. Pero el enjuto director y otras estrellas del mundo del espectáculo se han brindado a cambiar las cosas. Aunque para ello tengan que hacer el ridículo.

09 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

JAIME MEILÁN NUEVA YORK. Corresponsal La ciudad de Nueva York recibe gran parte de su savia económica de los más de 25 millones de turistas, nacionales y extranjeros, que recibe anualmente. Y desde el 11 de septiembre ese jugo nutritivo escasea como nunca antes lo había hecho. Recuperarlo es el objetivo de una campaña publicitaria compuesta por seis anuncios que fue presentada el jueves en el Ayuntamiento que todavía dirige Rudolph Giuliani. El republicano se encarga de rematar cada uno de los segmentos comerciales con un expresivo: «El milagro de Nueva York, sea parte de él». Lo que en verdad resulta milagroso es que un liberal como Woody Allen se preste a cooperar con el alcalde Giuliani, a quien no se ha cansado de denostar. Pero más aún lo es que aparezca ante las cámaras haciendo piruetas sobre patines de hielo en la pista del Rockefeller Center. Que eso es lo que hace el popular actor y director judío en uno de los anuncios, antes de proclamar que es la primera vez que patina. No menos humor ofrece el arisco ex-secretario de Estado Henry Kissinger cuando, vestido con americana y pantalón de etiqueta, batea y corre las bases del estadio de los Yankees. Hasta lanzarse sobre la arena. O los actores Ben Stiller y Kevin Bacon, cuyo trabajo pasa a ser el de meros acompañantes de los clientes que visitan una cafetería de Manhattan. Las estrellas están en el menú, se sugiere. «Los neoyorquinos han mostrado con orgullo su espíritu indomable durante estos tiempos difíciles, reanudando sus vidas con confianza y determinación. Y, por supuesto, humor», dijo Giuliani al presentar la campaña televisiva. Billy Crystal, disfrazado de pavo, y Robert De Niro, de peregrino, quieren dar buena prueba de ello cuando discuten en su anuncio sobre quién se va a vestir de qué. Y Barbara Walters, la entrevistadora más popular de la cadena ABC, no se queda atrás. Su pieza consiste en destrozar a pleno pulmón una canción para intentar conseguir un papel en Broadway. ¡Vengan a Nueva York! Lo piden las estrellas.