La política norirlandesa continúa sorprendiendo al mundo con sus crisis y giros, el último de los cuales ocurrió ayer cuando dos de los más pequeños partidos jugaron un papel crucial para encarrilar el proceso de paz. La Asamblea de Irlanda del Norte reeligió al moderado unionista David Trimble al frente del gobierno autónomo y al nacionalista Mark Durkan como viceministro principal, restaurando así la normalidad institucional y superando con ello otra crisis en el proceso de paz. Nuevos bloques Trimble fue reelegido gracias a los partidos minoritarios Coalición de Mujeres y Partido de la Alianza, ambos formados por miembros de las dos comunidades nacionalista-católica y unionista-protes-tante, característica por la que, paradójicamente, habían sido discriminados hasta ahora del juego político. La reelección de Trimble, para la que hicieron falta dos votaciones en la Asamblea de Irlanda del Norte, ha descubierto la fuerza de estos partidos pequeños y ha marcado dos nuevos bloques políticos: los que están a favor y los que están en contra del proceso de paz. Los unionistas radicales opuestos al proceso de paz y el Acuerdo del Viernes Santo de 1998 no sólo le dieron la espalda a Trimble, sino que han recurrido a diversas artimañas para impedir su reelección.