Washington pide que no se den imágenes de víctimas civiles y que se recuerde que Afganistán esconde a los terroristas de Al Qaida
01 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Los aviones estadounidenses están ganando la guerra en Afganistán, pero el Pentágono la está perdiendo en las pantallas de televisión y en las páginas de los periódicos. Este debe haber sido el análisis de los estrategas norteamericanos, porque los políticos de Washington han sacado su agenda de teléfonos y han comenzado a llamar a los directivos de los principales medios de comunicación para pedirles que se sumen a la gran campaña contra el terrorismo. Después de la seguidilla de imágenes de niños muertos, almacenes de la Cruz Roja destruidos e imágenes de enemigos que da más pena que miedo, EE UU se da cuenta que está perdiendo la batalla de la opinión, la más importante de esta guerra. Por eso ha pedido a las cadenas de televisión que minimicen las imágenes de los daños civiles y que los periodistas recuerden en todo momento que las bombas caen sobre un país que alberga a los responsables de los atentados que el 11 de septiembre costaron más de 5.000 vidas. El Gobierno les ha recomendado también que los reportajes insistan en que ésta no es una guerra contra el islam, sino contra el terrorismo. Se quiere contrarrestar así el efecto de las imágenes que llegan desde Afganistán, donde los talibanes invitan a los periodistas a filmar los daños que causan los bombardeos. Cadenas como la CNN, que ya ha perdido su duelo particular por cubrir la guerra con la qatarí Al Yazira, ya han aceptado la petición de sumarse a las filas de la guerra informativa y han instruido en este sentido a sus periodistas. Es de esperar que las otras cadenas tampoco opongan resistencia a estas peticiones, como no lo hicieron cuando se recomendó no reproducir los mensajes grabados de Bin Laden.