Un responsable de la ONU denuncia que el lanzamiento de víveres desde el aire sólo beneficia a los soldados El lanzamiento de víveres por parte de los aviones estadounidenses sobre Afganistán es una «catástrofe» para la ayuda y contribuye a alimentar a los soldados talibanes, denunció ayer Jean Ziegler, el responsable especial para el derecho a la alimentación. Según Ziegler, la distribución de alimentos a la población tiene que ser supervisada desde el suelo por agentes humanitarios. «El que tiene un fusil coge la comida. Cuando no hay nadie en tierra que reciba, distribuya y lleve a cabo el trabajo humanitario, es evidente que el que tiene el fusil recoge los víveres, así que los estadounidenses alimentan a los talibanes».
15 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Los aviones de transporte militar estadounidense comenzaron a lanzar la semana pasada miles de raciones de víveres sobre Afganistán, mientras que continúan con los bombardeos. «Condeno con gran energía esta operación. Es totalmente catastrófica para la ayuda humanitaria y para la labor extraordinaria de las agencias de la ONU, el Comité Internacional de la Cruz Roja y Médicos Sin Fronteras», aseguró el enviado de la ONU. Ziegler, ex-diputado social-demócrata suizo, fue nombrado para esta misión por la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Asimismo, Médicos Sin Fronteras condenó con dureza «la confusión entre militar y humanitario» por parte de Estados Unidos. Morir de hambre El Alto Comisariado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y el Programa Alimentario Mundial (PAM) señalaron la gravedad de la situación humanitaria en las regiones en las que el lanzamiento de víveres es la única solución. Por otra parte, el portavoz del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en Islamabad, Eric Laroche, denunció ayer que calculan que hasta 100.000 niños podrían morir este invierno en Afganistán si no reciben la suficiente cantidad de víveres en las próximas semanas. Asimismo, Laroche aseguró que su organización necesita 36 millones de dólares (alrededor de 6.500 millones de pesetas) para llevar a buen término «su labor de emergencia básica» en Afganistán, pero sólo ha recibido la mitad de esta suma.