GONZALO PARENTE ANALISTA ESTRATÉGICO ANÁLISIS
22 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.A represalia que se está gestando, por los ataques suicidas en los EE UU, ha levantado un amplio debate sobre la conveniencia y forma de su respuesta. Desde el principio afirmé que detrás de la trama terrorista no habría ningún Estado, porque no hay país que asuma las consecuencias de este ataque a la nación más poderosa del mundo. Aparecen, eso sí, naciones que protegen el terrorismo de una u otra forma. Ahora EE UU ha declarado la guerra al terrorismo internacional y a los países que lo protegen. Lo importante será saber quiénes son los unos y los otros. En primer lugar, se tiene que buscar a los responsables del ataque. Éste será un trabajo de los servicios de inteligencia con una coordinación internacional, porque se trata de una amenaza global que ya había tenido numerosos precedentes. Lo asombroso es que cogiese a EE UU por sorpresa. En segundo lugar, esa guerra deberá tener un respaldo legal, basado en resoluciones de la ONU, para que pueda haber una respuesta internacional controlada. Pero es evidente que al final se van a producir acciones militares sobre las bases terroristas en Afganistán y otros países. Se iniciarán rastreos para buscar ramificaciones de las células terroristas extendidas por el mundo y habrá una lucha menos visible contra las redes clandestinas de la delincuencia internacional. Finalmente, esa guerra tendrá que abordar las causas profundas del conflicto. El epicentro está en Oriente Próximo, y EE UU, junto con Europa, habrá de poner fin al problema que enfrenta a Israel con todo el mundo islámico. El proceso de paz en Israel tiene la llave de las consecuencias del fenómeno histórico que estamos padeciendo todos. Así, la guerra que se está desencadenando va a tener tres frentes: político, informativo y militar, pero al final deberá producirse el reencuentro de Occidente con el mundo mulsumán, como única forma de quitar argumentos a los terroristas islámicos.