ESCUDOS HUMANOS

La Voz

INTERNACIONAL

ANNA TORTAJADA OPINIÓN

19 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Estados Unidos prepara una ofensiva internacional contra Afganistán porque en ese país se encuentra Osama Bin Laden. Se les ha dado a los talibanes un ultimátum, pero su régimen, que ostenta el poder sin el menor apoyo de la población, se niega a entregarlo. Los talibanes y quienes les apoyan hacen un llamamiento a la guerra santa. Pero Afganistán no son los talibanes. Afganistán es un país donde veinte millones de mujeres y hombres sobreviven como pueden bajo un régimen de terror que ha acabado de hundir el país. Veinte millones de personas que desde hace veintitrés años padecen los horrores de la guerra. Para la que ahora se avecina, difícilmente los talibanes armarán a la población. El peligro de que esos civiles aprovechen la ocasión para rebelarse contra sus verdugos, no van a correrlo los talibanes. Los afganos serán utilizados como escudos humanos. Pero eso no parece importarle a nadie. De hecho, ya se ha conseguido crear en la opinión pública un sentimiento de animadversión contra Afganistán, sin hacer la menor distinción entre los talibanes y la población civil. Desde la ignorancia que caracteriza al primer mundo se mete a todo el mundo en el mismo saco. La «guerra sucia» que Estados Unidos prepara con el beneplácito de la comunidad internacional ya es contra todo el país, no contra un terrorista. Ahora los afganos son rehenes de quienes han sido elegidos como enemigos visibles para dar un escarmiento al mundo: lo mismo que pretenden los talibanes cuando obligan a la población civil a asistir a las ejecuciones públicas en los campos de fútbol de Afganistán.