Vendedores de apocalipsis en Manhattan

PABLO CARBALLO Enviado especial NUEVA YORK

INTERNACIONAL

La Gran Manzana se llena de predicadores que profetizan la llegada del juicio final, ante el escepticismo de los neoyorquinos Hay quien cree ahora que todo estaba escrito. Nueva York se ha convertido desde el día del atentado en el escenario ideal para la proliferación de iluminados y pseudoprofetas, personas que anuncian a bombo y platillo la llegada del juicio final, el apocalipsis, el fin de los tiempos, el comienzo de una nueva guerra mundial y hecatombes por el estilo. Comparten espacio en Manhattan con otros predicadores que, siguiendo los dictados de las religiones tradicionales, aprovechan la ocasión para tratar de «convertir a los pecadores» y llevarlos de regreso al redil de la fe mediante métodos más o menos ortodoxos.

18 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Teclee las letras NY, abreviatura de Nueva York, en un procesador de textos. Déles un tamaño grande y convierta el tipo de letra al lenguaje de símbolos Wingdings. El resultado produce escalofríos: en el lugar de la N aparecen dos tibias y una calavera, y en el lugar de la Y, una estrella de David, símbolo del pueblo judío. Es una desafortunada casualidad que cobra ahora, para muchos, especial significado. «¡Ahora es el momento de salvar vuestras almas!», clama un hombre con gesto agresivo en una esquina de Times Square. Sobre su cabeza, una pantalla gigante muestra a Bush prometiendo salvar al pueblo americano. El predicador habla de una salvación diferente e invita a redimir pecados. Cada poco, otro tipo lee un párrafo de la Biblia, y entonces él explica su verdadero mensaje relacionándolo con el desastre. Escepticismo La mayoría de los neoyorquinos se muestran respetuosos con las creencias que los atentados han hecho aflorar en muchas personas. «Yo no creo en nada de todo esto, aunque supongo que a mucha gente le reconforta en estos momentos», dice Sean Copley, de 30 años. Aunque, en el terreno de prédicas y profecías varias, Internet se ha convertido en el medio con mayor tráfico de previsiones, adivinanzas y advertencias referidas al ataque. «En la ciudad del Dios habrá un gran trueno, y dos hermanos caerán partidos por Chaos. Mientras la estructura aguante, el gran líder sucumbirá. La tercera gran guerra empezará cuando la gran ciudad esté ardiendo», dice una de ellas, atribuida a Nostradamus, cuyo nombre aparece por doquier en la red. Cienciología y psicólogos Los neoyorquinos, en todo caso, tienen una amplia oferta de servicios para calmar sus inquietudes espirituales. Las corrientes religiosas underground aprovechan la ocasión para sumar adeptos. «En este momento difícil, ven a la Iglesia de la Cienciología», se lee en un folleto que alguien reparte por la calle. Para quienes creen que su trauma concierne más a la cabeza que al alma, las autoridades de la ciudad han puesto a su disposición un servicio de atención psicológica. Hay un número de teléfono al que pueden llamar todos los que estén padeciendo «un estado de angustia emocional severo».